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    Home»Sociedad»Claves para ventilar la casa en invierno
    By NBAsturias

    Claves para ventilar la casa en invierno

    By NBAsturias4 Mins Read

    Con el frío cuesta abrir las ventanas, pero el aire de casa también se cansa. Ventilar en invierno, incluso con lluvia, cambia cómo se respira y se vive dentro de nuestro hogar.

    Claves para ventilar la casa en invierno
    Foto 123rfcom

    En invierno para muchos la casa se convierte en refugio. Pasamos más horas dentro, encendemos la calefacción, cocinamos platos de cuchara, tendemos ropa en el salón y cerramos todo a cal y canto para que no se escape el calor. Es lógico, pero el aire que respiramos también necesita renovarse, y eso solo ocurre cuando abrimos las ventanas aunque sea un rato.

    Ventilar también los días de lluvia

    Hay una idea bastante extendida de que, si llueve, mejor no abrir. Que entra frío, que entra humedad, que total para qué. Sin embargo, el aire de dentro suele estar más cargado que el de fuera, aunque fuera esté cayendo agua. Al respirar, al ducharnos, al cocinar o al secar ropa, vamos soltando vapor que se queda flotando por las habitaciones si no tiene por dónde salir.

    Abrir en un día lluvioso no significa dejar que el agua entre por la ventana. Basta con dejar la persiana a media altura y abrir la hoja lo justo para que corra el aire. Si hay dos ventanas en lados opuestos de la casa, mucho mejor, porque la corriente hace el trabajo en poco tiempo. Unos minutos son suficientes para notar el cambio, y la casa no pierde el calor que ha ido acumulando en paredes y muebles.

    El mejor momento suele ser por la mañana, al levantarse, cuando el dormitorio ha pasado toda la noche cerrado. También después de cocinar o de una ducha larga.

    El aire de casa, los olores y las mascotas

    Cuando una vivienda pasa días sin ventilar, se nota nada más entrar. Ese olor a cerrado, los cristales empañados por la mañana, alguna mancha oscura en la esquina del techo o detrás de un mueble. No es solo una cuestión estética: un ambiente cargado y húmedo resulta menos agradable para descansar, para concentrarse y para estar a gusto.

    Si en casa hay perros o gatos, la ventilación gana todavía más peso. Ellos pasan muchas horas dentro, sueltan pelo, sus camas acumulan olor y, en invierno, salen menos o vuelven del paseo mojados. Todo eso se queda en el aire. Abrir las ventanas a diario ayuda a que la casa no huela a animal y a que el ambiente sea más sano también para ellos.

    Eso sí, conviene tenerlos en cuenta mientras se ventila. Hay mascotas a las que no les gustan las corrientes, sobre todo las mayores o las de pelo corto. Lo más sencillo es abrir primero la habitación donde no están, o dejarlas en otra estancia con la puerta entornada mientras se renueva el aire. Y si hay gatos curiosos en casa, mejor no dejar ninguna ventana abierta sin vigilar.

    Revisar los cierres, el detalle que se olvida

    De poco sirve ventilar bien si luego la ventana no cierra como debe. Con el paso del tiempo, las gomas se endurecen, los herrajes se aflojan y las guías acumulan suciedad. El resultado es una corriente fina pero constante que enfría la habitación y hace que la calefacción trabaje más de la cuenta.

    Merece la pena echar un vistazo cuando empieza el frío. Pasar la mano por el borde de la ventana cerrada en un día de viento es una forma sencilla de notar si entra aire. También ayuda limpiar los carriles y los marcos, donde se acumulan polvo, restos de hojas y agua de condensación que, si se queda ahí, acaba dando problemas. Un trapo húmedo y algo de paciencia suelen bastar.

    Hay una costumbre que conviene revisar: dejar la ventana abatida o entreabierta durante horas pensando que así se ventila. En invierno ese gesto enfría paredes y marcos sin renovar el aire de forma eficaz. Es mejor abrir del todo un rato corto y luego cerrar bien, comprobando que la manilla queda en su sitio y la persiana vuelve a su altura.

    Al final, ventilar en invierno es eso: abrir un rato cada día, llueva o no, y cerrar bien después.

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