(dpa) – El canciller austríaco, Sebastian Kurz, insistió hoy en rechazar que el problema de los refugiados se pueda solucionar con un reparto de los mismos entre los miembros de la Unión Europea (UE).

“No nos creamos que con ello se solucionará la cuestión migratoria”, declaró en la cadena pública alemana ZDF. En años pasados se ha logrado repartir una vez 30.000 personas dentro de la UE, recordó. “Una cifra así llegaba en el año 2015 cada 48 horas a Europa”, indicó. La solución del problema se encuentra en proteger las fronteras de la UE y en proporcionar ayuda en sus países, agregó.

“No sólo algunos Estados miembros se resisten a ello, sino que los refugiados no están para nada preparados para ir a países como Bulgaria, Rumanía o Polonia”, declaró el político conservador que se encuentra en su primera visita oficial a Alemania, donde el miércoles se encontró con su homóloga alemana, Angela Merkel.

“Y aunque lográramos con violencia policial llevarlos hasta allí, tras unos años volverían de nuevo a Alemania, Austria o Suecia”, criticó y señaló que su país ha acogido a 150.000 refugiados, cifra que, si se divide por la población del país, es mayor que el de Grecia o Italia.

La cuota de refugiados acordada en 2015 debía alviar la carga para los países de primera acogida como Italia y Grecia y repartir hasta 120.000 refugiados de países como Siria.

La Comisión de la UE presentó a principios de año una demanda ante el Tribunal Europeo de Justicia de la UE por el hecho de que países como República Checa, Polonia y Hungría se han resistido a acoger a solicitantes de asilo en el marco de este programa.

Alemania es uno de los países más afectados por la crisis de los refugiados iniciada en 2015. Ese año, el país europeo acogió a cerca de 890.000 solicitantes de asilo. Desde entonces, la cifra ha caído hasta los 186.000 registrados el pasado año.

El flujo migratorio se desplomó en Alemania después de que varios países europeos, entre ellos Eslovenia, Croacia, Serbia, Macedonia, Hungría y Austria, cerraran sus fronteras, bloqueando la llamada ruta de los Balcanes que utilizaban los migrantes para desplazarse y dirigirse a países del norte europeo.

A la caída del número de refugiados que llegan a Alemania y a Europa también contribuyó la firma de un polémico pacto migratorio entre la UE y Turquía en marzo de 2016 que establecía la devolución al país euroasiático de todo aquel que llegara a Grecia ilegalmente si no se le concedía asilo.