Washington, 29 ene (dpa) – Un año después de asumir el cargo, el secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, iniciará esta semana su primera gira por América Latina, que utilizará para incrementar la presión de Estados Unidos sobre la Venezuela de Nicolás Maduro.

«El secretario continuará abogando por un incremento de la atención regional a las múltiples crisis en Venezuela. Con nuestro socios, prevemos continuar presionando al corrupto régimen de Maduro para que regrese al orden democrático», dijo hoy un alto funcionario del Departamento de Estado al presentar las líneas del viaje que llevará a Tillerson a México, Argentina, Perú y Colombia entre el 1 y el 7 de febrero.

En el año que lleva ejerciendo el poder, la administración de Donald Trump ha impuesto sanciones a cerca de medio centenar de funcionarios y altos directivos venezolanos, incluido el propio Maduro, además de haber aplicado una ronda de sanciones financieras para ahogar la financiación de su Gobierno. Washington sigue además sin descartar la posibilidad de un embargo petrolero.

«Las sanciones financieras que hemos aplicado al Gobierno venezolano lo han llevado a comenzar a estar en situación de impago», dijo el funcionario. «Nuestra política está funcionando, nuestra estrategia está funcionando y vamos a mantenerla».

Los cuatro países que visitará Tillerson forman parte del Grupo de Lima, creado para seguir y proponer salidas a la crisis venezolana. Estados Unidos no pertenece a él, pero apoya sus movimientos.

Tanto el Grupo como Washington han rechazado la convocatoria de elecciones adelantadas aprobada recientemente por la Asamblea Constituyente para antes del 30 de abril.

La gira latinoamericana de Tillerson servirá para ir preparando la Cumbre de las Américas, que tendrá lugar en abril en Perú. En las próximas semanas, Washington decidirá a qué nivel participa en ella. La expectación es grande ante la posibilidad de que Trump acuda a ella, en lo que sería su primer viaje a la región.

«Estamos deseando participar en esa cumbre», dijo el funcionario, que recordó que su tema central es «Gobernabilidad democrática frente a la corrupción». «Si acude Maduro, tendrá que responder por qué ha perseguido elecciones ilegítimas en los últimos años», indicó.

La llegada de Tillerson a la región estará precedida por un discurso en Austin (Texas) sobre las prioridades de la política de la administración Trump en el Hemisferio Occidental.

La primera parada en su viaje será México, que es el único país latinoamericano que ha visitado como secretario de Estado. Fue hace un año, poco después de que el presidente Enrique Peña Nieto cancelara la que iba a ser su primera visita a la Casa Blanca tras la llegada de Trump al poder.

Tillerson se verá en México con su homólogo, Luis Videgaray, y con Peña Nieto. Hablarán de los esfuerzos contra el narcotráfico y la cooperación contra la inmigración ilegal en la frontera común.

Con el muro que quiere levantar en la frontera, sus ataques a los inmigrantes mexicanos y sus intempestivas palabras sobre Nafta, un tratado que dice que ha servido a México para aprovecharse de Estados Unidos, Trump ha construido una imagen del vecino del sur más cercana a la de un enemigo que a la de un socio.

Pero cuando los funcionarios de su administración hablan de la relación entre los dos países, sus palabras suelen ser conciliadoras. «La relación entre Estados Unidos y México es profunda y amplia», manifestó hoy el funcionario que habló con la prensa.

Tillerson llegará el 3 de febrero a Argentina y visitará primero Bariloche, donde hablará sobre intercambios científicos en el Parque Nacional Nahuel Huapi. De allí viajará a Buenos Aires, donde el día 4 se reunirá con su homólogo, Jorge Faurie, y al día siguiente con el el presidente Mauricio Macri.

En Lima, donde se reunirá entre otros con el presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, estará del 5 al 6 de febrero y desde allí viajará a Colombia para verse en Bogotá con el presidente Juan Manuel Santos y con la ministra de Exteriores colombiana, María Ángela Holguín.

El aumento de los cultivos de coca en el país durante el proceso de paz con las FARC volverá a estar sobre la mesa en esas reuniones.

La última etapa del viaje será en Kingston, capital de Jamaica, el 7 de febrero,