Presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, al borde de la destitución

281

Johannesburgo, 7 feb (dpa) – El líder del partido gobernante sudafricano Congreso Nacional Africano (CNA), Cyril Ramaphosa, informó hoy que ha entablado «conversaciones directas» con el presidente Jacob Zuma con vistas a la dimisión del jefe de Estado, salpicado por una serie de escándalos de corrupción.

Las conversaciones «sientan las bases para una rápida solución del asunto, en interés del país y su gente», declaró Ramaphosa, quien se desempeña desde 2014 como vicepresidente de Sudáfrica.

Elegido en diciembre líder del CNA, Ramaphousa, de 65 años, es considerado como el probable sucesor de Zuma, de 75 años. Ramaphosa anunció que dentro de algunos días el partido y el país podrán ser informados sobre el cambio de presidente.

Ramaphosa, un empresario exitoso al que se atribuye un patrimonio de 450 millones de dólares (417 millones de euros), es considerado como una figura política pragmática y hasta el momento no ha sido objeto de acusaciones de corrupción.

El segundo mandato de Zuma terminaría normalmente con las elecciones programadas para 2019. Desde el punto de vista jurídico, el Parlamento tendría que aprobar una moción de censura para poder destituir a Zuma pero en la práctica el presidente tendría que dejar el cargo si la directiva del CNA aprueba una demanda de dimisión.

La vicesecretaria general del CNA, Jessie Duarte, aseguró el martes que en cuanto se haya tomado una decisión sobre la destitución del presidente, nadie se opondrá.

El martes, el CNA había convocado por sorpresa a la directiva ampliada del partido para que decidiera hoy sobre el futuro de Zuma. Sin embargo, la reunión fue cancelada pocas horas después y aplazada hasta la sesión regular prevista para el 17 de febrero.

La influyente Fundación Nelson Mandela, creada por el fallecido premio Nobel de la Paz y primer presidente elegido democráticamente en Sudáfrica, había exigido la inmediata renuncia de Zuma. Según la fundación, Zuma ha facilitado un sistema de corrupción traicionando los ideales de Mandela, por lo que «no es apto para gobernar».

A Zuma se le acusa de haberse enriquecido a gran escala con fondos estatales destinados a una lujosa renovación de su mansión privada. Después de litigios jurídicos que se prolongaron durante varios años, Zuma se declaró dispuesto a devolver una parte de los fondos estatales.

Asimismo, Zuma es acusado de haber asignado encargos a una familia de empresarios amiga y de haberle permitido influir de forma indebida en la política del país incluso nombrando a ministros y gerentes de empresas estatales. Zuma rechaza estas acusaciones.