Caracas, 28 feb (dpa) – Con la inscripción de seis candidatos ante el Consejo Nacional Electoral (CNE), la carrera de cara a los comicios presidenciales previstos para el 22 de abril avanzó un paso adelante, pero de momento existen más dudas que certezas sobre el futuro de este evento electoral en Venezuela.

La única certeza es la participación del presidente y candidato a la reelección, Nicolás Maduro, quien el lunes inscribió su candidatura ante miles de seguidores, a quienes prometió que rescataría la vapuleada economía venezolana, afectada por la hiperinflación y la escasez de bienes básicos.

Sin embargo, varios eventos han hecho que existan dudas sobre la participación de un candidato opositor “real”, la asistencia de la población en las elecciones, la presencia de acompañamiento internacional o si las elecciones se celebrarán el 22 de abril.

Maduro hizo un llamado a sus opositores a dejar de lado sus planes “golpistas” y medirse en la contienda, pero advirtió que las elecciones se celebrarían “con o sin” la oposición.

De su lado, la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) había decidido no participar en los comicios alegando que no existen garantías para una contienda equilibrada, una acusación rechazada por el Gobierno y el CNE.

La MUD ha reiterado que para participar en los comicios deberán cumplirse una serie de exigencias que incluyen la presencia de una observación internacional independiente y amplia, postergar la fecha de los comicios, acceso igualitario a los medios y el levantamiento de las inhabilitaciones contra políticos y partidos opositores.

Ante las inhabilitaciones que afectan a numerosos líderes opositores y la negativa a participar de la MUD, es probable que millones de opositores se abstengan de participar al no sentirse representados por ninguno de los candidatos inscritos.

Sin embargo, el ex gobernador opositor Henri Falcón rompió con la línea de la MUD este lunes al inscribir su candidatura para las presidenciales, por lo que la coalición informó seguidamente que lo había apartado de sus filas.

“Repudiamos la inscripción unilateral de Henri Falcón el día de hoy. Venezuela reclama unidad y democracia. Con este paso, Henri Falcón se aparta de la unidad y del sentimiento democrático del pueblo venezolano”, señaló la MUD en twitter (@unidadvenezuela).

Falcón realizó un duro discurso en el que calificó a Maduro como “el candidato del hambre”, pero esto de poco le sirvió porque decenas de opositores lo tildaron de “traidor”, “vendido” o “arrastrado” mientras seguían su inscripción por redes sociales.

El ex gobernador insistió en obtener garantías -que coinciden con las solicitadas por la MUD- para poder competir en una contienda equilibrada y dejó entrever que en caso de no recibir respuesta satisfactoria se retiraría.

De esa manera, Falcón puso sobre la mesa la que será su gran apuesta política: lanzarse al margen de la MUD pero ganarse la legitimidad como candidato al lograr que el CNE y el oficialismo accedan a las demandas que hasta ahora han negado.

Falcón apuesta a que Maduro deberá acceder a sus demandas porque el mandatario necesita que la comunidad internacional reconozca los comicios o de lo contrario el mandatario podría encontrarse en una situación de aislamiento internacional.

En los últimos días, varios voceros de la MUD han declarado que el Gobierno ha estado negociando la posibilidad de postergar los comicios y permitir una mayor observación, aunque el chavismo desmintió tales negociaciones.

Más allá de Maduro y Falcón, la contienda presidencial la completan cuatro outsiders que son virtualmente desconocidos para el público venezolano: el ex militar golpista Francisco Visconti, un ex compañero de armas de Chávez, el chavista crítico Reinaldo Quijada y los pastores evangélicos Luis Ratti y Javier Bertucci, quien es el único de los candidatos que no simpatizó con el proyecto socialista del ex presidente Chávez en el pasado.

Bertucci es un pastor que apareció vinculado con el escándalo de los “Panama Papers” de empresas que utilizaban al país del canal para ocultar para ocultar dinero y evadir impuestos en sus países de origen. Sin embargo, el pastor rechazó las acusaciones y siempre ha defendido su inocencia.

El pastor pareciera encarnar el típico estilo del telepredicador estadounidense con discursos maratónicos desde su púlpito en los que lamenta la decadencia moral de la sociedad y pide a Dios por el resurgimiento de los valores cristianos, mientras decenas de feligreses lo siguen llorando y gritando: “¡Alabado sea el Señor!”.

Sin embargo, para muchos opositores desencantados estas candidaturas variopintas vienen a confirmar que la carrera presidencial es más una “farsa o un “circo” lleno de personajes pintorescos que le darán colorido a un espectáculo que en el fondo carece de sustancia.

Por Ángel Alberto González (dpa)