Ciudad de Guatemala, 29 mar (dpa) – Guatemala se convierte en Semana Santa en un centro de peregrinación para cientos de miles de personas que durante los “Días Grandes (o Semana Mayor)”, como se conoce a la Semana Santa en el país, se trasladan al paso de sus tradicionales procesiones y en medio de un rico pasado colonial.

“Una de las tradiciones que el guatemalteco conmemora con más profundidad y devoción es la Semana Santa, precisamente porque está acostumbrado al dolor y a la tragedia. La Semana Santa encaja muy bien en ese sentimiento”, expresa a dpa el antropólogo Carlos García Escobar.

Esto lo comprendió el poeta antigüeño Luis Cardoza y Aragón (1904-1992), quien como muchos otros literatos guatemaltecos desarrolló parte de su obra en su exilio en México. “La desventura del campesino se refugia en el fervor religioso”, escribió en su obra “Guatemala: Las líneas de su mano” (1955) al describir con nostalgia la Semana Santa de su niñez.

Hoy en día las procesiones, especialmente las más solemnes y participativas en Antigua Guatemala y en la capital, Ciudad de Guatemala, son expresión de la cultura e idiosincracia de los guatemaltecos.

Miles de devotos participan en cada uno de los cortejos, que se inician los domingos de Cuaresma y que alcanzan su máxima expresión en Semana Santa.

Los principales lugares donde se manifiesta la devoción de los guatemaltecos en Semana Santa es en Ciudad de Guatemala, y en la colonial ciudad de Antigua Guatemala, a solo 42 kilómetros al suroeste de la capital.

Hay una relación histórica entre ambos lugares y las tradiciones de la Cuaresma. La primera de ellas se fundó en 1776, tras la destrucción de Santiago de Los Caballeros (hoy Antigua Guatemala) por los terremotos de 1773.

Santiago de Los Caballeros fue fundada en 1543. El traslado a la Nueva Guatemala de la Asunción (nombre original de la actual Ciudad de Guatemala) implicó también que muchas de las imágenes traídas de España o talladas por artistas criollos de Santiago fueran llevadas a los nuevos templos que serían erigidos.

Sin embargo, muchas fueron conservadas por quienes optaron por permanecer en la destruida Santiago, cuyos trazos y calles empedradas, igual que los vestigios de sus conventos y ermitas, aún se conservan.

Las conmemoraciones de la Semana Santa, especialmente las arraigadas procesiones, no son exclusivas en la capital o la Antigua Guatemala: se celebran también en la mayoría de los 340 municipios del país, aún en aquellos más alejados donde las procesiones son más modestas.

Las procesiones son solemnes y majestuosas. Las hermandades o cofradías trabajan todo el año para darle el mayor brillo posible a sus procesiones. A la capital y a Antigua Guatemala se suma Quetzaltenango (oeste), la segunda urbe más importante del país.

Durante las procesiones, los hombres visten una túnica morada para llevar en hombros a la figura de Cristo, en tanto que las mujeres generalmente visten de negro, para llevar en hombros a la Virgen María.

La música sacra, con obras que maestros guatemaltecos compusieron inspirados en las imágenes a lo largo de siglos, acompaña el paso lento del anda, en cuyo centro se carga al Nazareno, o al Cristo yacente, a partir de las 15 horas del Viernes Santo.

Durante todo el recorrido o la mayor parte, especialmente en las empedradas calles de Antigua Guatemala, los vecinos reciben los corjetos frente a sus casas con artísticas alfombras, con vivos colores y delicados trazos, a base de flores, corozo y aserrín teñido.

Algunas de las imágenes más veneradas en Antigua Guatemala son los nazarenos de las aldeas Santa Ana y San Bartolomé Becerra y del templo La Merced; y los Cristos yacentes de La Escuela de Cristo y aldea San Felipe. En la capital, los nazarenos de los templos de La Recolección, San José y Candelaria, y los Cristos yacentes de La Recolección, Santo Domingo y El Calvario.

La Semana Santa es la temporada más alta de turismo receptivo desde el exterior, pero también interno. Antigua Guatemala es el mayor atractivo en esta época, de acuerdo con datos del Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat).

Unas 2,9 millones de personas, entre turistas nacionales y extranjeros, ya se desplazan por el país desde el Domingo de Ramos (previo a la Pascua). Unos 145.000 proceden del extranjero, la mayoría proveniente de El Salvador, lo que constituye un 26 por ciento más de los que llegaron en el mismo período del año anterior, según el Inguat.

Asimismo, dos cruceros programaron su llegada a Guatemala en estos días, informó el Inguat: a Puerto Quetzal, sobre el oceáno Pacífico, llegó el 24 de marzo el buque “Norwegian Sun” con 2.950 personas, entre pasajeros y tripulantes, mientras que a Puerto Santo Tomás de Castilla, en el oceáno Atlántico, llegará el jueves jueves el barco “Rotterdam”, con 2.100 personas a bordo.

Por Patricia Castillo (dpa)