Manila, 11 feb (dpa) – Roberto Milanes se indigna cuando ve a un médico llamando a la prudencia en la televisión filipina. Las informaciones según las cuales la muerte de tres niños estaría vinculada a la primera vacuna contra el dengue autorizada en todo el mundo conmocionaron a los padres de ese país del sudeste asiático.

La hija de 12 años de Milanes recibió dos dosis de la sustancia Dengvaxia, del grupo farmacéutico francés Sanofi, en el marco de un programa de vacunación de su escuela, dice el electricista de 49 años.

Más de 830.000 niños filipinos mayores de nueve años recibieron la vacuna entre abril de 2016 y diciembre de 2017, hasta que el Gobierno suspendió el programa.

“Enterarnos de que hubo niños que murieron después de recibir Dengvaxia es como una pesadilla”, dice Milanes. “Me preocupo por mi hija. En los últimos tiempos estuvo bastante enferma”. La niña padece de ataques de fiebre y fuertes dolores abdominales desde que fue vacunada, relata.

La enfermedad tropical dengue, transmitida por mosquitos, puede desatar síntomas parecidos a una gripe. Vómitos, dolor muscular y articular y sarpullido son típicos de este mal. Sin un tratamiento médico a tiempo, el dengue puede causar la muerte. Según estima la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año padecen esta enfermedad unas 96 millones de personas en todo el mundo.

Así como Milanes, en todo Filipinas los padres se preocupan por la salud de sus hijos. Al menos tres de 14 casos de muerte investigados presentaron “relación causal” con Dengvaxia, comunicó una comisión investigadora creada por el Ministerio de Salud filipino. Pero aún es necesario realizar más estudios para comprobar la relación, explicó la comisión.

Algunos expertos en salud se lamentan de que Sanofi Pasteur, la sección de vacunas de Sanofi, utilizara a Filipinas como “conejillo de Indias”. El fabricante promocionó mundialmente Dengvaxia a pesar de las dudas respecto de la seguridad y la eficacia, señalan. “Nuestros niños se convirtieron en ratas de laboratorio de la vacuna”, dice Anthony Leachon, cardiológo.

Filipinas fue el primer país a nivel mundial que implementó Dengvaxia. Además de ese estado insular, hay otra decena de países que desde 2015 autorizaron o ya utilizan la vacuna.

En Filipinas, el virus del dengue afecta anualmente en promedio a unas 200.000 personas, en su mayoría niños. Según la OMS, el estado insular tiene una de las tasas de mortalidad por dengue más altas del sudeste asiático. Entre enero y noviembre del año pasado se registraron 657 casos de muerte.

En Filipinas no sólo se suspendieron las vacunas, sino que también se detuvo la venta y la distribución de Dengvaxia, luego de que el mismo fabricante Sanofi advirtiera en noviembre sobre su propia vacuna. Las personas que antes de la vacuna nunca padecieron dengue corren un riesgo más elevado de padecer luego una forma del virus especialmente fuerte, señaló el laboratorio.

Las autoridades también investigan posibles irregularidades en la autorización y compra de la vacuna bajo el Gobierno del entonces presidente Benigno Aquino. Leachon, ex director médico en el grupo farmacéutico estadounidense Pfizer, criticó la rapidez con la que Dengvaxia fue autorizado y utilizado en vacunaciones masivas. “Desde el momento en el que fue autorizado en Filipinas pasaron sólo cuatro meses hasta que se implementó Dengvaxia en vacunaciones masivas”, sostiene.

Sanofi rechaza las acusaiones según la cuales fue irregular el proceso de autorización y compra. La empresa anunció que cooperará con las autoridades para investigar los casos sospechosos. Si realmente Dengvaxia es el responsable de la muerte de personas, la empresa está dispuesta a hacerse cargo de los costos e indemnizar a las víctimas, dijo el jefe de Sanofi Pasteur para el área Asia-Pacífico, Thomas Triomphe.

El debate que se desató, sin embargo, ya está generando problemas con otros programas de vacunación: Los padres asustados se niegan a vacunar a sus hijos contra enfermedades como el sarampión. En una región la tasa de vacunación cayó de 87 a 57 por ciento, aseguró el ministro de Salud, Francisco Duque, ante una comisión del Senado.

Padres como Milanes reclaman que alguien se haga responsable. “¿Quién es responsable de lo que pueda ocurrir con nuestros hijos?”. Leachon también considera que el Gobierno debe tomar medidas contra Sanofi y algunos funcionarios. “La confianza solo puede ser restablecida si hay justicia, se revela la verdad y las víctimas son indemnizadas”.

Por Girlie Linao (dpa)