Buenos Aires, 15 feb (dpa) – La desaparición del submarino ARA “San Juan”, ocurrida hace hoy tres meses por causas aún desconocidas, provocó críticas al Gobierno del presidente, Mauricio Macri, debido a las respuestas que brindó ante el hecho.

Así lo demostró el resultado de encuestas realizadas en las últimas semanas, en las que se observó una reprobación al desempeño del Ejecutivo frente al destino del sumergible, en el que viajaban 44 tripulantes.

Según la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública que realizó en enero la Universidad de San Andrés (UdeSA), el 58 por ciento de las personas consultadas se expresó “algo o muy en desacuerdo” con “el accionar del Gobierno ante la desaparición” del submarino en el Atlántico sur, mientras que el 33 por ciento dijo estar “algo o muy de acuerdo”.

La consultora Analogías también preguntó acerca del desempeño del Ejecutivo argentino, y lo hizo, entre otras ciudades, en Mar del Plata, la ciudad en la que varios de los tripulantes del ARA “San Juan” estaban radicados y donde el submarino debió llegar el 19 de noviembre pasado, cuatro días después de su última comunicación.

La respuesta del Gobierno ante la desaparición de la nave recibió allí “una calificación negativa” superior al 55 por ciento, indicó Analogías.

“En general, el Gobierno de Macri manejó mal el tema. Comprendo que una desgracia semejante e inesperada es siempre difícil pero me parece que, tanto a nivel de transparencia como humana, el tratamiento del asunto dejó mucho que desear”, dijo a dpa Roberto Gargarella, Doctor en Derecho por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y profesor de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT)

Para Gargarella, “hubiera sido deseable” por parte de la administración de Macri “una mayor cercanía y empatía” con los familiares de los tripulantes y “una mayor luz política sobre lo ocurrido, asumiendo que el Estado no tenía nada que ocultar” acerca de la desaparición del sumergible.

Al respecto, Gargarella opinó que “si no aparecen indicios claros” de lo ocurrido con el sumergible se correrá el riesgo de que el caso “vaya a sumarse a la multitud de causas sobre las que la sociedad argentina querría conocer mucha más información de la que finalmente sabe”, entre ellos “la muerte del fiscal Alberto Nisman, los atentados terroristas a la Embajada de Israel y la mutual judía AMIA y el fallecimiento del joven Santiago Maldonado, cuyo cadáver fue hallado en octubre pasado en un río de la Patagonia tras más de 70 días desaparecido.

Todos esos casos sin resolución, alguno de ellos con más de 25 años de investigación judicial, provocaron “un estado general de desconfianza” en los argentinos producto de una ruptura en el contrato social, consideró José Luis Galimidi, Doctor en Filosofía por la UBA, en declaraciones a dpa.

Un desperfecto mecánico, una explosión y hasta el ataque de otra nave son algunas de las hipótesis que se manejaron en Argentina desde que el submarino desapareció el 15 de noviembre último.

“En un sistema de convivencia debemos tener dos cosas en equilibrio: un cierto nivel de opacidad razonable para quien se encuentra al frente del poder político, porque la transparencia total es una utopía, y la obligación de que esa persona rinda cuentas. Pero lo que suele pasar es que los argentinos vivimos en un estado general de desconfianza y no toleramos ninguna opacidad. Entonces, no hay a quién creerle”, comentó Galimidi.

Marcela Moyano, esposa de uno de los 44 tripulantes del submarino y referente de los familiares de los marinos desaparecidos, admitió a dpa que le “genera dudas” cómo la Armada argentina “está haciendo” la búsqueda del sumergible. “No confiamos”, añadió.

“Los argentinos tenemos una historia de sospechar de quien ejerce el poder. El caso del ARA ‘San Juan’ no es la excepción”, agregó Galimidi.

Por Gabriel Tuñez (dpa)