(dpa) – El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva afronta siete juicios vinculados con la megacausa “Lava Jato” (“Lavado de autos”), en los que es acusado de corrupción, obstrucción a la Justicia, asociación delictiva y tráfico de influencias, entre otros cargos.

Tres procesos se llevan a cabo en un tribunal de la sureña ciudad de Curitiba a cargo de Sérgio Moro, el juez que se dio a conocer por “Lava Jato”. Los otros tres se celebran en Brasilia, dos de ellos en casos ramificados de “Lava Jato” para convertirse en investigaciones independientes. Los detalles:

Caso Cerveró: Lula fue acusado formalmente por primera vez en julio de 2016, por cargos de obstrucción a la Justicia al haber presuntamente intentado comprar el silencio del encarcelado ex ejecutivo de Petrobras Nestor Cerveró. La petrolera semiestatal Petrobras están en el centro de las investigaciones de “Lava Jato”. El caso está en Brasilia.

Tríplex de Guarujá: En julio de 2017, Moro condenó a Lula a nueve años y medio de cárcel por cargos de que aceptó sobornos en valor de 3,7 millones de reales (1,1 millones de dólares) de la constructora OAS para beneficiarla en sus negocios con Petrobras. Los pagos se debían hacer a través de la reforma de un apartamento que Lula planeaba adquirir en Guarujá, en la costa de Sao Paulo. La sentencia puede ser confirmada en segunda instancia el miércoles, pero Lula puede presentar más apelaciones.

Caso del BNDES: La Justicia de Brasilia aceptó en mayo de 2016 una denuncia por cargos de que Lula usó su influencia para que el banco de fomento estatal, el BNDES, ayudara a la constructora Odebrecht a conseguir contratos de infraestructuras en Angola. La investigación fue separada de “Lava Jato” en la operación bautizada “Janus”.

Caso de los cazas Gripen: En la operación “Zelotes”, otra ramificación de “Lava Jato” en Brasilia, Lula afronta desde diciembre de 2016 cargos por una trama en torno a la consultora Marcondes & Mautoni para facilitar contratos con el Estado. Entre los presuntos negocios ilegales está un contrato para la compra de 36 cazas suecos Gripen. También está acusado un hijo de Lula, Luiz Cláudio.

Caso de las automotrices: En septiembre de 2017 Lula volvió a ser acusado por “Zelotes” en Brasilia, esta vez por cargos de que aceptó recibir en 2009 fondos para su Partido de los Trabajadores (PT) a cambio de favorecer a las empresas del sector automotriz MMC y Caoa.

Instituto Lula: Moro aceptó en diciembre de 2016 otra denuncia de que Lula aceptó sobornos de Odebrecht a través de la compra de un terreno que debía servir como nueva sede para el Instituto Lula de Sao Paulo.

Sitio de Atibaia: En agosto de 2017, Moro abrió otro juicio contra Lula por cargos de que aceptó la reforma de otro inmueble en Sao Paulo, el llamado “Sitio de Atibaia”, por parte de Odebrecht y OAS.