Acapulco (México), 28 feb (dpa) – Rafael Nadal la niega, pero fue imposible evitarla: la sombra de las lesiones volvió a cubrirlo esta semana al anunciar su retiro del Abierto mexicano de tenis, resentido por la misma molestia que lo apartó del Abierto de Australia, y sumó el quinto torneo consecutivo que no puede jugar o finalizar.

El español impactó Acapulco con una conferencia de prensa intempestiva, apenas unas horas antes del que sería su debut, con la peor noticia de todas: los dolores que lo obligaron a dejar los cuartos de final del primer Grand Slam del año volvieron.

“Los médicos me han dicho que es imposible jugar, además de que me duele. Siempre soy de intentarlo hasta último momento y lo siento, que quede claro, principalmente por mí, segundo por el torneo, y tercero por todos los aficionados”, manifestó Nadal, cabizbajo.

“Para mí hoy es un momento complicado, no es fácil aceptar situaciones así, son unos cuantos eventos seguidos en lo que he tenido que terminar antes de hora: Australia, Acapulco, Londres”, explicó el español.

Y es que tras regresar al número uno del mundo después de tres años difíciles, con varias lesiones en el camino, Nadal parecía de vuelta en 2017: ganó seis títulos, incluyendo su décimo Roland Garros y el Abierto de Estados Unidos.

Pero sobre el final de la temporada, el nacido en Manacor se saltó el torneo de Basilea para para recuperarse de una sobrecarga en la rodilla. En su regreso en París y después en el Masters de Londres, Nadal tuvo que abandonar, aquejado por la rodilla.

Con el número uno asegurado a final de 2017, Nadal volvió en 2018 directamente al Abierto de Australia saltándose el torneo de Brisbane en la previa. Ante el croata Marin Cilic, en los cuartos de final, tuvo que despedirse por una lesión en el psoas ilíaco de la pierna derecha.

Es esa lesión la que Nadal volvió a sentir en su último entrenamiento previo a su debut en Acapulco, que al final no pudo concretar.

Apenas un día antes, Nadal había declarado en una entrevista a dpa que estaba “listo y preparado” para volver a las canchas. En sus dos entrenamientos públicos en Acapulco, ante Alexander Zverev y Kei Nishikori, el español se notaba como si su último partido oficial hubiera ocurrido apenas unos días antes.

A falta de las pruebas médicas más detalladas, que están programadas para realizarse este miércoles, Nadal seguirá en el balneario mexicano unos días más.

“Me quedo unos días en Acapulco para tomar decisiones, no puedo decir específicamente lo que es porque no lo sabemos. A día de hoy mi único objetivo es saber el alcance de la lesión”, completó el español.

De acuerdo con el equipo de Nadal, una vez que los resultados estén listos consultarán con el doctor de confianza del español, Ángel Ruiz Cotorro, que está en Barcelona, para tomar la mejor decisión sobre su futuro.

“No puedo comentar el calendario, no es un momento para tomar decisiones drásticas, pero Indian Wells sería un gran objetivo para mí. A día de hoy el único objetivo es saber el alcance de la lesión”, apuntó el número dos del mundo.

El discurso para Nadal cambió en sólo unas horas. Pasó de decir que “por suerte” en su carrera había luchado más contra los rivales que contra su cuerpo a aceptar que había tenido más lesiones en su carrera de las que hubiera querido.

“Yo tengo una vida que seguir. Lo actual en esa vida es intentar seguir jugando y destacar en el tenis. Ante todo soy persona, no soy una máquina”, señaló en Acapulco.

Ya sin el número uno, perdido ante el suizo Roger Federer hace unas semanas, un lugar que no busca deliberadamente, según explicó en México, Nadal prefiere ser positivo aunque la evidencia sea otra. “Dentro del día negativo que es, quiero recordar todas las cosas buenas que me ha dado el deporte”, reflexionó.

Nadal, que más de una vez se recuperó cuando la situación pintaba oscura, eligió quedarse con lo bueno sobre lo malo. “(El tenis) me ha hecho vivir cosas malas pero muchísimas otras ocasiones me ha dado toda la felicidad. A partir de ahí, voy trabajar para recuperarme”, aseguró.

Por Manuel González Vargas (dpa)