Asturias registró 133 casos de tuberculosis en 2016, último año completo revisado por los técnicos de la Dirección General de Salud Pública, cantidad que implica una tasa de 12,8 casos por cada cien mil habitantes. Estos datos ratifican el descenso de incidencia de la enfermedad registrado en los últimos ejercicios. En 2007, el porcentaje se elevaba a 23,9 casos por 100.000 habitantes.

La Consejería de Sanidad hace públicos hoy estos datos en coincidencia con el Día Mundial de la Tuberculosis, que se celebra cada año el 24 de marzo. El Gobierno del Principado se une así a la campaña de la Organización Mundial de la Salud (OMS) Líderes para un mundo libre de tuberculosis, que subraya la necesidad de luchar contra la enfermedad y la estigmatización, la discriminación y la marginación de los enfermos.

La tuberculosis es una enfermedad transmisible fundamentalmente por vía aérea, producida por unos microorganismos denominados mycobacterias. Esta patología, que tiene cura, afecta básicamente a los pulmones, aunque también puede localizarse en otras partes del organismo. Pese a que forma parte del grupo de enfermedades de declaración obligatoria, en Asturias el 13,5% de los casos no se declara al Sistema de Vigilancia Epidemiológica.

El diagnóstico temprano y el tratamiento correcto de los enfermos son los pilares fundamentales de la lucha antituberculosa. Las consecuencias del retraso diagnostico son especialmente negativas en los pacientes bacilíferos, en los que hay mayor riesgo de transmisión y la enfermedad es más dañina.