La próstata es una glándula que forma parte del aparato reproductor masculino y que se encarga de producir el líquido que transporta los espermatozoides durante la eyaculación. Esta glándula está situada entre la vejiga y la uretra, el conducto por el que la orina es expulsada del cuerpo.

A medida que el hombre envejece, puede producirse un agrandamiento de la próstata, un hecho que se conoce generalmente como hiperplasia prostática benigna. En realidad, tal y como señala esta clínica de urología, no se trata de ningún tipo de cáncer ni tampoco aumenta el riesgo de poder contraer un cáncer de próstata.

Síntomas de la hiperplasia prostática benigna

Lo que ocurre en estos casos es que a medida que la próstata se hace más grande, puede presionar la uretra provocando que el flujo de orina sea más lento y menos fuerte. Este último es, precisamente, uno de los síntomas que da a entender al especialista la posible presencia de hiperplasia en el paciente.

Por esta razón, y ante un flujo de orina más lento y menos fuerte, es muy probable que el paciente necesite levantarse de noche con mucha mayor frecuencia para ir a orinar. Pero, al mismo tiempo, también sentirá la necesidad de tener que vaciar la vejiga un mayor número de veces durante el día.

A todo esto hay que señalar también que el paciente sufrirá dificultad para comenzar el flujo de la orina y el goteo después de acabar de orinar.

No obstante, todos estos síntomas anteriores pueden esconder una posible infección de la vejiga o, en mayor medida, un cáncer de próstata. De ahí que los principales especialistas recomiendan a los hombres mayores de 45 años llevar a cabo revisiones urológicas cada año para una detección temprana de estos problemas.

Tratamiento de la hiperplasia prostática benigna

Precisamente, la detección temprana mediante este tipo de revisiones puede posibilitar que la hiperplasia prostática que presente un paciente no requiera de ningún tipo de tratamiento especial. En este caso, tan solo requerirá de seguir asistiendo a estas revisiones para controlar el estado de la hiperplasia.

En otros casos, el problema puede ser mayor, por lo que el especialista tendrá que hacer uso de la medicación e incluso la cirugía. No obstante, una intervención de hiperplasia solo se llevará a cabo en aquellos casos de pacientes con síntomas severos a los que ya ni tan siquiera la medicación ha podido surtir efecto.

Unos síntomas severos que pueden venir acompañados de otras complicaciones, tales como el sangrado al orinar o las piedras en la vejiga.

Enucleación prostática

Es aquí, precisamente, donde tenemos que hablar del concepto de enucleación prostática, también conocido como cirugía HoLEP. El experto en enucleación prostática Agustín Huéscar señala que este es en la actualidad el método más avanzado y que menos secuelas deja en el paciente a la hora de llevar a cabo una operación de hiperplasia benigna de próstata.

Se trata de una técnica láser prostática en la que se extirpa de manera definitiva el núcleo de la próstata. Con esta intervención endoscópica se conserva la cápsula prostática, por lo que no se origina en el paciente ningún tipo de disfunción eréctil.

La clínica del Dr. Huéscar, precisamente, lleva a cabo esta intervención con Láser Holmium con raquianestesia (similar a la epidural), lo que posibilita que tanto el operatorio como el postoperatorio sean relativamente cortos en el tiempo.

La utilización del Láser Holmium trae consigo una serie de ventajas más que interesantes para el paciente. Por un lado, se extirpa de manera definitiva el tejido obstructivo de la próstata del paciente, llevándose a cabo al mismo tiempo un análisis de este tejido extirpado. Así se podrá detectar de forma precoz la posible aparición de un adenocarcinoma.

Además, la desobstrucción que se consigue con el Láser Holmium es muy superior a la que se obtiene con el láser verde u otras técnicas de vaporización. Esto se traduce en que el paciente disfrutará de unos resultados definitivos de manera más rápida y eficaz. Tanto es así que al retirar la sonda, la desaparición de la frecuencia y los síntomas irritativos de la micción es mucho más rápida.

La enucleación prostática con Láser Holmium es la única técnica láser prostática recomendada actualmente por las guías clínicas de los países con los servicios de salud más avanzados. Su tratamiento frente a la hiperplasia prostática benigna es, por tanto, el más aconsejado por los diferentes especialistas.

Tal y como indica el propio Dr. Agustín Huéscar, la enucleación prostática con Láser Holmium tiene como principal interés evitar el dolor y acortar al máximo el tiempo entre la consulta y la resolución del problema. Una técnica que, además de estar indicada para el crecimiento benigno de la próstata, también se puede emplear en algunos casos de cáncer de próstata como cirugía desobstructiva.