Berlín, 22 feb (dpa) – La primera película de animación en “stop motion” chilena, “La casa lobo”, de los cineastas Cristóbal León y Joaquín Cociña, acerca al público de la Berlinale una particular fábula de la secta alemana Colonia Dignidad fundada en Chile en 1961.

El film rodado con la técnica de animación cuadro por cuadro, que consiste en aparentar el movimiento de objetos estáticos por medio de una serie de imágenes fijas sucesivas, muestra a María, una niña que huye de Colonia Dignidad al bosque para evitar ser castigada. Es entonces cuando tres cerdos y un lobo malvado entran en escena.

La historia, relatada por una voz en off como si fuera narrada por Paul Schäfer, el líder y fundador de la secta, va recogiendo lo que le sucede a María desde que entra en una casa que encuentra en el bosque hasta que finalmente vuelve con la comunidad.

“Se me ocurrió trabajar en una historia sobre Colonia Dignidad, porque cuando comenzamos a escribir el guión de la película que fue como hace ocho años yo estaba viviendo en Berlín”, comenta León en entrevista con dpa con motivo del estreno mundial hoy de su film en la sección Forum del Festival Internacional de Cine de Berlín, dedicada al cine más experimental y de vanguardia.

“Colonia Dignidad reunía de alguna manera el lugar donde yo estaba viviendo y mi país”, explica sobre el enclave alemán en territorio chileno que funcionó como centro de prisión, tortura y desaparición de opositores en la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

“Por otra parte siempre me interesó Colonia Dignidad como un lugar donde se reunían varios temas con los que hemos trabajado como son la presencia del fascismo en Latinoamérica, en Chile en particular, la germanofilia”, indica el cineasta, que creció durante la dictadura de Pinochet.

Fue así como, junto con Cociña, decidieron hace ya diez años embarcarse en esta historia como una especie de “juego de roles”. “En el caso de esta película pensamos que sería divertido e interesante hacer una película que pareciera que estuviera hecha por la gente de Colonia Dignidad, especialmente dirigida por Paul Schäfer, que era el líder de esta secta”, indica León, al que siempre le interesaron los cuentos de hadas, especialmente los nórdicos.

La producción del film comenzó en 2013 y duró cinco años debido a la dificultad que entraña hacer una historia a través de figuras de papel maché de tamaño natural. El interés de los dos cineastas por la técnica “stop motion” viene de su formación en artes plásticas y de querer separarse un poco del ordenador en “un mundo tan de nuevas tecnologías”.

“Estaba harto de estar sentado frente al computador, necesitaba pasar más tiempo haciendo otras cosas con mis manos u otro tipo de trabajo. El ‘stop motion’ es un espacio en el que podemos desarrollar también nuestros intereses plásticos”, declara.

Para León, la mayor dificultad del film de 75 minutos fue mantenerse concentrados todo ese tiempo en la película sin dispersarse demasiado. “Es difícil durante cinco años mantener más o menos la cabeza centrada en una idea”.

El largometraje lo hicieron en talleres públicos que instalaban en museos y galerías haciendo posible una interacción de la gente con su obra artística.

“Estuvimos en todos los museos y galerías que nos interesaban al menos. El Museo de Arte Contemporáneo, el Museo de Bellas Artes de Chile. También en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. Fue un proyecto itinerante”, declara.

León tiene ahora curiosidad por ver la acogida en Berlín. “Es una especie de fábula fascista, una especie de cuento de hadas fascista. Por lo que tengo mucha curiosidad por ver cómo lo va a acoger el público de la Berlinale”.

Por Almudena de Cabo (dpa)