Berlín, 8 abr (dpa) – El Bayern Múnich se alzó este sábado con su sexto título consecutivo de la Liga alemana de fútbol en medio de numerosas críticas que alertan de que la debilidad de la Bundesliga, donde los bávaros no tienen rival, se puede convertir en un problema.

El Bayern puede incluso permitirse cambiar de entrenador durante la temporada y aún así ganar la Liga. La facilidad con la que doblegan a sus oponentes y el hecho de que se hayan asegurado el título con cinco jornadas de antelación demuestran no solo su gran poderío, sino también la debilidad del resto de equipos alemanes.

Cuando el técnico italiano Carlo Ancelotti fue despedido del club alemán en septiembre, principalmente por la derrota en Liga de Campeones ante el Paris Saint-Germain y el descontento en el vestuario, los rivales del Bayern en la Bundesliga deberían haber aprovechado esta oportunidad. Entonces, los bávaros estaban a cinco puntos de distancia del entonces líder, el Borussia Dortmund.

Pero la cúpula del Bayern hizo un movimiento astuto, optando por no tomar riesgo alguno a la hora de elegir al sucesor de Ancelotti: apostó por la seguridad que ofrecía el altamente experimentado Jupp Heynckes, conocido por el club y por la mayoría de sus jugadores.

El técnico de 72 años admitió el sábado tras la victoria por 4-1 sobre el Augsburgo que la plantilla del Bayern es muy superior al resto. Robert Lewandowski ha sido más prolífico que nunca, Thomas Müller recuperó su suerte en último término tras una temporada difícil y Kingsley Coman se ha convertido en un reemplazo para los envejecidos pero aún efectivos Arjen Robben y Franck Ribery.

Nicklas Süle tuvo un papel similar ante las continuas lesiones de Jerome Boateng y Mats Hummels. Incluso la larga lesión del arquero Manuel Neuer pareció no importar una vez Sven Ulreich superó sus primeros nervios.

El Borussia Dortmund es el único equipo alemán que ha sido capaz de hacer frente al Bayern en las últimas temporadas. Pero este año cambió dos veces de entrenador y además perdió a su estrella Pierre-Emerick Aubameyang.

Vista la hegemonía del Bayern, surge la duda de quién puede ponerle fin. Y también si este dominio no acabará dañando la Bundesliga.

“Llevamos viéndolo desde la temporada 2012-2013, el campeonato estaba prácticamente decidido desde Navidad. Eso es un problema”, declaró Carsten Schmidt, responsable del canal alemán Sky, que gasta millones en derechos de retransmisión de la Bundesliga.

La temporada 2012-2013 fue el final de la anterior etapa de Heynckes al cargo del Bayern, que culminó con el triplete de Bundesliga, Copa alemana y Liga de Campeones.

La Bundesliga busca la receta para acabar con el dominio bávaro. “Quiero creer que volveremos a tener otro campeón alemán en los próximos años”, declaró el manager del Borussia Mönchengladbach, Max Eberl, en la cadena alemana ZDF.

Pero, ¿cuál es la fórmula? ¿Deben los otros clubes invertir más?

Al contrario que sus colegas del Borussia Dortmund y el Schalke, Eberl está a favor de al menos debatir sobre la posibilidad de introducir unos Playoffs. “Debemos pensar sobre todo lo que afecta al fútbol”, indicó. “Otros países lo tienen y si eso fuera una posibilidad deberíamos al menos discutir sobre ello”. No obstante, las grandes ligas en Europa juegan todos con el modo convencional.

Desde el Bayern rechazan de pleno esta posibilidad. “¿Cambiar ahora sencillamente las reglas solo porque los otros no nos pueden alcanzar tan fácil y para hacerles de nuevo competitivos? Eso no puede ser”, declaró el presidente del Bayern, Uli Hoeness, al rotativo alemán “Süddeutsche Zeitung”. “Eso sería sencillamente completamente injusto”.

El Bayern llegará con novedades a la próxima temporada. Heynckes termina contrato y el club está buscando un reemplazo. Otro problema podría ser si Lewandowski decide irse al Real Madrid como apuntan los medios, que incluso hablan de que ya se habría alcanzado un acuerdo.

El adiós de Heynckes y la posible salida de Lewandowski podrían debilitar al Bayern, pero sigue siendo dudoso que otro club en la Bundesliga tenga la plantilla y el dinero para poner fin a la hegemonía de los bávaros.

Por Mark Meadows (dpa)