(dpa) – Ya nadie se atreve a discutir que el Real Madrid está en crisis y hoy los esfuerzos se centran en encontrar el diagnóstico preciso antes de encontrar soluciones, el retrato de un grave momento que señala a todos: entrenador, futbolistas y presidencia.

El encuentro del miércoles fue el escenario perfecto para detectar lo que le sucede al conjunto de Zinedine Zidane. Todo estuvo allí. El modesto Leganés lo eliminó de la Copa del Rey en el Santiago Bernabéu en un choque que desnudó por completo a los blancos a los ojos de una hinchada que se hartó definitivamente.

El propio Zidane evidenció el hundimiento con la rueda de prensa más triste que jamás haya dado como entrenador. Era un técnico aturdido, no le salían las palabras y se ofreció como “escudo humano”. “Yo soy el responsable”, dijo.

Naturalmente, los titulares de los periódicos de hoy fueron inmisericordes. Mientras “Marca” habló de “bochorno”, “As” prefirió usar la palabra “suicidio” para explicar la trayectoria de un equipo que cerró el año con cinco títulos -Liga de Campeones, Liga española, Mundial de Clubes y Supercopas de España y Europa- y que en estos momentos en un gigante descabezado.

Su angustioso presente es: a 19 puntos del Barcelona en la Liga española, fuera de la Copa del Rey y con el Paris Saint-Germain a la espera en octavos de final de la Liga de Campeones.

El Bernabéu señaló a todos el miércoles. Zidane dejó de ser intocable y abuchearon estruendosamente que quitara del campo a Isco. También le reprocharon que dejara fuera de la convocatoria a Gareth Bale, un hombre que podría haberle ayudado. Y que descuidara el trabajo táctico del encuentro además de ofrecer una alineación muy alejada de las necesidades de unos cuartos de final de Copa.

Nada se habla de una posible destitución de Zidane, pero en las oficinas de club tampoco comienza a descartarse que abandone. Si no es durante la temporada, sí al final.

Las dudas las alimentó el propio entrenador cuando en la rueda de prensa del miércoles le preguntaron: “¿Se juega el puesto ante el PSG?”. Y respondió: “Está clarísimo”.

Los jugadores también quedaron muy señalados. Así, el Bernabéu no tuvo misericordia con los “novatos” Achraf y Marcos Llorente, también abucheados cuando fueron cambiados por más que no se pueda responsabilizar a los jóvenes de semejante descalabro. Theo Hernández, otro de los supuestos refuerzos para la temporada, tampoco se libró de los silbidos. Como tampoco Karim Benzema, Mateo Kovacic y otros.

Cuesta encontrar a un solo jugador del plantel blanco que esté siquiera a la misma altura que la pasada temporada. Mientras, futbolistas como Isco, Marco Asensio, Carlos Casemiro o el propio Cristiano Ronaldo devaluaron su estatus con sus intrascendentes actuaciones.

“¡Fuera, fuera!”, tuvo que escuchar el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, al final del choque copero. Dos temporadas sin casi fichajes y con salidas importantes -Álvaro Morata, James Rodríguez, Mariano o Pepe- dieron la razón a Cristiano Ronaldo cuando dijo: “La plantilla es peor que la del año pasado”.

Ahora, como suele ser habitual en tiempos de crisis, los periódicos comienzan a llenarse de hipotéticos fichajes: Neymar, Harry Kane, David de Gea… Pero el ahora es lo que importa, un presente que pasa por intentar lo que ahora parece una proeza ante el PSG y acabar como mínimo cuarto en la Liga española para poder jugar la próxima Liga de Campeones. Ni eso tiene asegurado el Real Madrid.

Por Alberto Bravo