Miami, 27 feb (dpa) – El presunto mayor traficante de armas de Brasil, que fue detenido la semana pasada en Miami y pedido en extradición por su país, compareció hoy en una corte del sur de Florida para escuchar los cuatro cargos por los que será procesado en Estados Unidos.

En una diligencia que tardó poco más de 20 minutos, Frederik Barbieri compareció ante el juez Chris McAiley en compañía de un abogado de oficio. La audiencia estaba programada para el lunes, pero fue pospuesta porque el hombre de 46 años presentó problemas de salud.

“Fui asignado como defensor temporal para seguir adelante con el proceso judicial. Él está preocupado por su familia y por estar detenido. Es normal que alguien que nunca ha tenido problemas con la justicia pase por una situación como ésta”, dijo al término de la diligencia el defensor, Leonard Fenn.

Asimismo, Fenn indicó que el próximo jueves se realizará una nueva audiencia para determinar “si existe una fianza” y los pasos a seguir con el caso.

Este lunes, la Fiscalía de Estados Unidos acusó a Barbieri de conspiración, entrega de armas a un contratista de transporte sin notificar el contenido real y contrabando de armas.

De acuerdo con la investigación, “Barbieri entró en una conspiración para exportar ilegalmente armas de fuego a Brasil sin una licencia” entre mayo de 2013 y junio de 2017.

De ser declarado culpable en Estados Unidos, Barbieri se enfrentaría a una sentencia de hasta 30 años de prisión.

El Gobierno de Brasil solicitó su extradición el sábado, un día después de su detención en Miami en una operación en la que participaron la Policía brasileña y la de Estados Unidos.

Las autoridades brasileñas acusan a Barbieri de haber enviado en mayo del año pasado 60 fusiles a Río de Janeiro desde Estados Unidos escondidos en una carga de calentadores para piscina.

Las armas fueron aprehendidas en el aeropuerto internacional de esa ciudad, en lo que para la Policía fue el decomiso de fusiles más importante en un terminal aeroportuaria de Brasil en la última década.

En Brasil tiene una orden de arresto por tráfico de municiones y otra por el decomiso de fusiles de mayo.