(dpa) – Tras el relativo desinterés que suscitó en los últimos años pese a la presencia de visitantes de primer nivel, el Foro Económico Mundial (WEF) de Davos vuelve al foco de atención internacional en esta edición. Y el motivo no es otro que presencia del presidente estadounidense, Donald Trump, que con su política de «America First» (Estados Unidos primero) contradice como nadie los objetivos de la reunión: la globalización y el libre comercio.

Nadie pensaba que el mandatario viajaría a la ciudad de los Alpes suizos, pero el fundador del WEF Klaus Schwab consiguió un gran golpe de efecto. Y todo parece indicar que el foro que se celebra entre el 23 y 26 de enero girará alrededor del político de 71 años.

En segundo plano quedarán seguramente estrellas políticas como los presidentes de Francia y Canadá, Emmanuel Macron y Justin Trudeau; o el primer ministro indio, Marendra Modi, encargado del discurso de inauguración. O los discursos de la primera ministra británica, Theresa May, o el rey de España Felipe VI. O la incógnita sobre si la canciller alemana Angela Merkel acudirá o no en medio de las negociaciones para la reedición de una gran coalición de gobierno en su país.

La prensa suiza ya comienza a hablar de Trump. El «Neue Zürcher Zeitung» espera un «huracán Donald» y «Blick» habla de «agitación» en la ciudad alpina. La publicación sensacionalista da detalles: hasta ahora, 26 agentes del servicio secreto estadounidense ya han acudido a hacerse una idea de Davos, mientras se van desvelando todas las cuestiones relativas a la visita: ¿dónde se alojará Trump? ¿Quién podrá estrecharle la mano? ¿Cuántos helicópteros estarán operativos? ¿Cuánto costará la seguridad? ¿Cuántos soldados apoyarán a la policía?

Sin embargo, no se sabe mucho del fondo de su participación. «Sé que el presidente ya está trabajando en su discurso», señala el presidente del WEF, Borge Brende. Ahí se espera que Trump «explique su versión de un crecimiento mundial y de su país».

Sí se sabe en qué dirección irá ese discurso, según lo avanzado por la portavoz de Trump, Sarah Huckabee Sanders: «El presidente se alegra de poder defender en el Foro Económico Mundial su política de reforzamiento de las empresas estadounidenses, la industria estadounidense y los trabajadores estadounidenses», señaló.

Pero, ¿cómo se compagina con el lema del foro, «Creando un futuro compartido en un mundo fracturado»? Porque no es un secreto que el responsable de esas fracturas es precisamente Trump. En Davos se buscan «ideas innovadoras» para mantener a flote el libre comercio o fortalecer la protección del medio ambiente. Pero Trump propaga una política proteccionista y ha anunciado la retirada de su país del acuerdo de París para proteger el clima.

Oliver Claasen habló de «dinamita política» al referirse a la visita de Trump a Davos: «Hasta ahora, los antiglobalización se han manifestado delante de los muros del WEF, pero ahora el representante más efectivo del proteccionismo hablará dentro», señaló el portavoz del movimiento Publick Eye, crítico con la globalización, en declaraciones al diario «Aargauer Zeitung».

Sin embargo, se espera una mayor concurrencia en el movimiento de protesta para manifestarse en contra de Trump: los opositores al foro ya han anunciado manifestaciones y la petición online «Trump not welcome» (Trump no es bienvenido) ya ha recogido casi 15.000 firmas en Suiza.

Ya el año pasado, el WEF de Davos se celebró bajo la sombra del magnate inmobiliario a sólo unas horas de que su toma de posesión. Entonces altos directivos y políticos de primer nivel alertaron, aunque fuera de forma indirecta, de la política que había anunciado.

Entonces, Trump sólo envió en su defensa a Davos a un asesor, Anthony Scaramucci, que después fue durante un breve período de tiempo portavoz del presidente. Sin embargo, ahora Trump apuesta a lo grande: con él viajará una gran delegación que incluirá a varios miembros del gabinete como el secretario de Comercio, Wilbur Ross, y el de Finanzas, Steve Mnuchin.

Brende se muestra relajado y llama al diálogo. «No nos incumbe juzgar a un presidente estadounidense. Pero nosotros lo invitamos y permitimos que presente sus ideas», dijo en conversación con dpa. Al fin y al cabo, Trump sigue representando el 25 por ciento del crecimiento económico y al 5 por ciento de la población mundial.

Al mismo tiempo, el ex ministro de Exteriores noruego no se cansa de destacar que el WEF no es una reunión de las élites, pese a la presencia de políticos de alto rango y unos 900 líderes de los principales grupos internacionales, sino más bien una «multi stakeholder community», una comunidad de «diversos accionistas», que incluye por ejemplo a ONG críticas con la globalización.

Pero en la percepción final de la cita, será Trump el que tenga las acciones decisivas.

Por Benedikt von Imhoff