En un año marcado por la normalización del ciclo monetario y un entorno global todavía sensible a episodios de volatilidad, el dólar estadounidense podría moverse en una zona de estabilidad con un sesgo bajista moderado. Así lo plantea Adolfo del Cueto Aramburu, fundador y CEO de Bulltick, al anticipar un escenario central de depreciación cercana al 3%, dentro de una banda de fluctuación de ±3%, a medida que los mercados reequilibran expectativas de tipos, crecimiento y apetito por riesgo.
La lectura no se limita a una previsión direccional: pone el foco en cómo esa estabilidad “con inclinación a la baja” se transmite a mercados financieros, monedas latinoamericanas, márgenes empresariales, importaciones y precios. En otras palabras: no se trata de “adivinar”, sino de entender la exposición y tomar decisiones prudentes.
“En 2026, el dólar puede seguir siendo una divisa fuerte por su rol defensivo, pero el escenario más probable es una moderación gradual”, resume del Cueto Aramburu, en línea con una narrativa que se viene señalando: una divisa algo más débil si la Reserva Federal se aproxima a una zona de tipos más neutra, y si el resto de economías evita sorpresas negativas.
Qué se espera del dólar en 2026
Sesgo bajista moderado
El escenario base de Bulltick contempla una depreciación aproximada del 3% del dólar a lo largo de 2026. La lógica detrás es doble: por un lado, un posible descenso de diferenciales de tipos si la política monetaria en EE. UU. converge hacia niveles más “neutrales”; por otro, una rotación selectiva hacia activos fuera de Estados Unidos en la medida en que el riesgo global se mantenga contenido.
En el corto plazo, el dólar puede alternar fases de fortaleza táctica —especialmente en episodios de incertidumbre— con tramos de corrección. El punto clave de este enfoque es que el ajuste se produciría sin colapsos ni rupturas, sino como parte de un proceso gradual de normalización de expectativas.
Banda de estabilidad (±3%)
Más que un “objetivo” concreto, la tesis se apoya en una banda de estabilidad del ±3% alrededor del escenario central. Esa amplitud encaja con un mercado que, en 2026, podría transitar entre dos fuerzas: la búsqueda de refugio (que apoya al dólar) y la compresión de rentabilidades relativas (que lo enfría).
En términos prácticos, esta banda implica que empresas e inversores deberían prepararse para movimientos laterales con correcciones acotadas. Esto es algo especialmente relevante para planificación financiera, presupuestos de importación y políticas de cobertura.
Qué factores lo empujan
Ciclo de tipos y expectativas
El factor más determinante para el dólar suele ser el precio del dinero. En el arranque de 2026, el mercado sigue muy pendiente de la trayectoria de la Reserva Federal, y de si el aterrizaje económico es lo bastante “suave” como para permitir una bajada gradual de tipos. Las proyecciones oficiales de la Fed (Summary of Economic Projections) dan contexto a este debate y reflejan el peso de las expectativas sobre el tipo de referencia.
En paralelo, bancos de inversión y equipos macro globales han planteado escenarios donde la divisa puede mostrar debilidad moderada en la primera parte de 2026. Podrían existir episodios de rebote posteriores si se reaviva la aversión al riesgo.
Flujo hacia activos y riesgo global
No es solo una moneda: es un termómetro del “modo” del mercado. Cuando aumenta la incertidumbre, el flujo suele ir a activos considerados defensivos. Cuando el apetito por riesgo mejora, parte de ese flujo se redistribuye.
Un ejemplo reciente de cómo la sensibilidad al riesgo puede mover al dólar “en bloque” es la reacción del mercado ante rumores de intervención y reposicionamientos en yen, que presionaron al billete verde en cruces relevantes.
Además, el panorama macro global sigue dominado por riesgos asimétricos: tensiones comerciales, shocks geopolíticos o correcciones abruptas en activos ligados a expectativas tecnológicas. El FMI ha advertido que los riesgos para el crecimiento global continúan inclinados a la baja, precisamente por la posibilidad de ajustes bruscos de mercado y eventos de incertidumbre.
Ganadores y perdedores
Monedas latinoamericanas y fundamentos fiscales
Un dólar ligeramente más débil tiende a ser una noticia relativamente positiva para algunas monedas emergentes, incluidas varias latinoamericanas, siempre que los fundamentos acompañen. La clave aquí es la combinación de:
- Disciplina fiscal y credibilidad monetaria.
- Inflación bajo control y expectativas ancladas.
- Flujos de inversión con preferencia por carry o deuda local, cuando el riesgo global lo permite.
En ese contexto, una depreciación contenida puede favorecer períodos de alivio financiero (coste de financiación, spreads, presión inflacionaria importada). Sin embargo, del Cueto subraya que Latinoamérica no es un bloque uniforme: “los ganadores suelen ser los países con reglas claras, balances relativamente sanos y acceso estable a mercado”.
Empresas con costes en USD vs ingresos en otras divisas
En el plano microeconómico, el impacto real se ve en los estados de resultados. La principal línea divisoria en 2026 podría ser:
- Perdedores potenciales: compañías con costes en dólares (insumos, deuda, logística) e ingresos en moneda local. Son las que más sufren si el USD se fortalece “por sorpresa” o si hay volatilidad.
- Ganadores potenciales: exportadores con ventas en USD y parte de sus costes en divisa doméstica, o negocios con cobertura natural (ingresos y costes equilibrados).
En importaciones, un dólar estable con ligero sesgo a la baja puede moderar presiones en precios de bienes dolarizados (tecnología, maquinaria, determinados insumos industriales). Pero el efecto final dependerá del tipo de cambio local, de los aranceles y de los costes logísticos.
Cómo prepararse sin especular
Coberturas básicas y gestión de exposición
En un entorno de estabilidad relativa, el objetivo no es “ganar” con el tipo de cambio, sino reducir la incertidumbre. Bulltick recomienda partir de una pregunta simple: ¿cuánto dólar “real” tengo en mi negocio o cartera? (exposición neta).
Con esa base, las estrategias más comunes —y razonables— suelen ser:
- Cobertura por tramos: cubrir porcentajes escalonados (por ejemplo, 30%-60%-90%) en función de visibilidad de flujos y márgenes.
- Forwards simples: útiles para presupuestos de importación o pagos comprometidos.
- Opciones conservadoras: cuando se necesita protección, pero manteniendo cierta flexibilidad si el dólar cae.
- Cobertura natural: renegociar condiciones con proveedores/clientes para alinear moneda de ingresos y gastos.
El mensaje central es que, con un rango esperado relativamente acotado, una política de cobertura bien diseñada puede actuar como “seguro operativo” más que como apuesta financiera.
Errores comunes al “apostar” por divisas
En divisas, los errores suelen ser de proceso, no de intención. Entre los más frecuentes en 2026:
- Confundir escenario con certeza: incluso con banda ±3%, el mercado puede desviarse temporalmente por shocks.
- Sobre-cubrir: cubrir más de lo necesario y perder competitividad si el movimiento va a favor.
- Usar apalancamiento innecesario: amplifica el riesgo justo donde se buscaba estabilidad.
- Tomar decisiones sin mapa de exposición: sin cuantificar la sensibilidad del margen ante el FX.
Por eso, del Cueto insiste en que la preparación adecuada no es “predecir mejor”, sino gestionar mejor: medir exposición, definir límites, automatizar disciplina y revisar supuestos cuando cambie el escenario macro.
Adolfo del Cueto Aramburu es cofundador y CEO de Bulltick. Cuenta con una trayectoria en el sector financiero vinculada a estrategia de inversión, activos en dificultades y reestructuraciones, además de actividad emprendedora.
Bulltick es una firma internacional de servicios financieros con sede en Miami, enfocada en clientes institucionales y patrimoniales, con presencia en Latinoamérica. La compañía describe un modelo con capacidades institucionales y foco en transparencia e innovación, y señala una cultura meritocrática con baja rotación directiva.