Berlín, 20 abr (dpa) – El centro de Berlín quedó hoy parcialmente desierto para que pudiera ser desactivada una bomba de la Segunda Guerra Mundial en un operativo que obligó a clausurar la principal estación de trenes de la ciudad y a evacuar a más de 10.000 personas de los edificios aledaños, incluidas empresas y ministerios.

Expertos artificieros consiguieron a primera hora de la tarde retirar el detonador del artefacto de 500 kilos descubierto días antes en unas obras de construcción en las cercanías de la estación central, la Hauptbahnhof.

“Desactivada”, comunicó la Policía la buena nueva a través de la red social Twitter.

Previamente había tenido lugar uno de los mayores operativos de evacuación que se hayan visto en Berlín en los últimos años.

La Policía acordonó un radio de 800 metros en torno al lugar del hallazgo y llamó a los habitantes a abandonar la zona. Un hombre que no podía moverse por sus propios medios fue sacado por la ventana por los bomberos de su apartamento en un edificio de altos.

El desalojo en esta zona céntrica cercana al barrio gubernamental también afectó a empresas, al Ministerio de Economía, al servicio de inteligencia interior y una parte del Ministerio de Transportes. La sede de un tribunal y el Museo de Arte Contemporáneo, cercanos a la estación, permanecerán cerrados.

El famoso hospital público Charité y otro sanatorio del Ejército alemán tuvieron que ser evacuados parcialmente y algunos colegios cerraron sus puertas durante todo el día.

La bomba de fabricación británica de 1,20 metros de largo y cerca de 50 centímetros de diámetro fue encontrada durante unos trabajos de construcción.

Berlín fue blanco de innumerables ataques aéreos en la Segunda Guerra Mundial. Estadounidenses, británicos y rusos arrojaron hasta 1945 más de 45.000 toneladas de explosivos sobre la capital germana, según estimaciones de historiadores.

La estación central de trenes (Hauptbahnhof), por la que según cálculos oficiales pasan unas 300.000 personas por día, fue cerrada en horas de la mañana y los convoyes fueron desviados a otras estaciones. Varias líneas de trenes suburbanos vieron interrumpidos sus servicios y los tranvías y autobuses dejaron de circular por la zona.

“Nunca tuvimos una situación de esta magnitud”, dijo Friedemann Kessler, director de la sección este de los ferrocarriles Deutsche Bahn y responsable de la estación central. “El Hauptbahnhof tiene ya 12 años. Lo podemos dejar solo por un par de horas”, bromeó el portavoz de Deutsche Bahn, Achim Strauss.

Las autoridades estimaban que el tráfico vehicular se restablecería con rapidez. Los servicios ferroviarios, en cambio, necesitarían varias horas para recuperar la normalidad.

La desactivación de la bomba estuvo a cargo de un grupo de cinco artificieros dirigidos por el comisario jefe Engin Laumer. “Todo marchó sin ningún inconveniente”, celebró. Sin embargo, no minimizó los riesgos. “Vivo cada día como si fuese el último. Esto es parte de mi trabajo”.

El portavoz de la policía de Berlín, Winfrid Wenzel, también trazó un balance positivo. “La gente estaba bien informada. Muchos dejaron el coche en casa y se subieron a la bicicleta. Además, evitaron acercarse a la zona de evacuación. No se produjo ningún caos vial”.

En Alemania es habitual que las fuerzas de seguridad realicen evacuaciones debido a la aparición de bombas. En el país existen miles de ellas sin estallar en ríos, debajo de autopistas o de terrenos de viviendas.

Los expertos creen que hay cerca de 250.000 bombas lanzadas por los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial que por algún problema técnico no explotaron en su momento.

Miles de ellas se encuentran aún bajo tierra, algunas a metros de profundidad, otras muy cerca de la superficie. Estos artefactos se encuentran, sobre todo, en la cuenca del Ruhr y la zona del Bajo Rin, pero también en grandes ciudades como Dresde, Hamburgo o Hannover.

Únicamente en Berlín, las autoridades calculan que están enterrados unas 3.000 bombas, granadas y restos de municiones.

Las bombas se descubren habitualmente durante trabajos de construcción, pero también al analizarse imágenes aéreas históricas. Los expertos creen que aún se seguirán detectando artefactos explosivos sin detonar durante décadas.

Por Verena Kensbock y Stefan Kruse (dpa)