Todos te lo están diciendo, pero no te animas a hacerlo: “comprar dominio es hacer una gran inversión de futuro”. Hazles caso, internet puede revolucionar tu negocio por completo, haciendo que alcance unas cotas de éxito inimaginables por otros medios. Es más, si no lo has hecho todavía, ya estás empezando tarde.

La mayoría de la población mundial ya usa internet. Nos conectamos para hacer casi todo lo que podamos, para buscar desde el detalle más insignificante o incluso para perder las horas viendo vídeos. Nos da igual el motivo, siempre recurrimos a un aparato con conexión a la red para satisfacer muchas de nuestras necesidades.

Por eso mismo, las empresas no están perdiendo el tiempo. Todo el mundo está dando el salto a las tres uves dobles, construyendo una página, dotándola del mejor diseño web y peleando por ofrecer los mejores productos y servicios con el fin de destacar y captar a esas personas que necesitan a alguien que cubra su necesidad. Todos sabemos que donde hay demanda hay oferta, y el plano digital se está llenando de ambas cosas.

¿Por qué?, esa es la cuestión que vamos a abordar a continuación, enfocándola sobre todo a por qué tú, que tienes una empresa, debes apresurarte a lanzarte a la inmensa red.

Comunicación fluida y directa con el consumidor

Si hay algo que se está consiguiendo con el salto a las redes es facilitar el trato directo entre empresa y consumidor. La mayoría de portales web de negocios cuentan con una sección de atención al cliente en la que ofrecen numerosas formas de contacto: e-mail, formularios, llamadas telefónicas o incluso chats de texto. Todas estas posibilidades generan una mayor confianza en el usuario, ya que sabe que, en caso de tener dudas, va a tener al otro lado a una persona que pueda asistirle.

Pero esta no es la única vía. Con la total invasión de las redes sociales, tanto personas como empresas y marcas las pueblan, favoreciendo así un proceso comunicativo claro y directo. Tu negocio puede, es más, debe aprovechar estas herramientas para conectar con más personas, ganar así una mayor visibilidad y, por supuesto, conseguir nuevos clientes.

Presencia en más territorios

Otra de las grandes bondades de internet es que te permite gozar de una fuerte presencia prácticamente donde quieras. En lugar de necesitar el montaje y preparación de un establecimiento físico, solo debes preocuparte de contar con el idioma del lugar en el que quieras estar presente como uno de los disponibles en tu portal online y, por supuesto, brindar la posibilidad de que tus servicios o productos puedan utilizarse en dicho territorio.

La inversión es infinitamente menor, y el beneficio es exponencialmente superior. No se puede añadir mucho más con respecto a esto, solo que tampoco es necesario salir en busca de los clientes, ya que con un buen posicionamiento, tarde o temprano llegarán a ti a través de los buscadores.

Encontrado y recomendado

A tenor del último punto, es imposible pasar por alto la otra gran ventaja de internet para tu negocio. Logrando expandir tu presencia por las redes, es mucho más fácil que cualquier usuario pueda encontrarte mientras navega y, una vez en tu web, quedarse gracias a un servicio o un producto de calidad. Aunque esta última faceta es algo un poco más alejado a la red, también juega un papel vital.

A partir de ahí, y de la misma forma que el boca a boca funciona fuera del plano digital. Es probable que este cliente satisfecho deje su opinión en foros, en un tuit, en un comentario en Facebook… Tiene miles de formas distintas de dar a conocer, voluntaria o involuntariamente, tu marca, permitiendo así que otros también puedan conocerte. Es un interesante círculo vicioso que puede volverse en tu contra si no logras satisfacer a tus consumidores, ya que también pueden acudir a internet para quejarse.

Premiar la fidelidad

El último punto que vamos a tratar es algo que se debe hacer para fomentar la lealtad de los clientes. Premiar la fidelidad es tremendamente recomendable y, cuando se ofrece un servicio a través de la red, es mucho más fácil por cuestiones que radican en el propio método de uso de una web. La mayoría, para permitir la compra o contratación, exigen un registro de usuario y, gracias a eso, pueden hacer un seguimiento completo del tiempo que lleva siendo cliente, las compras que hace o las contrataciones que realiza.

Así, se le puede premiar ofreciéndole precios especiales, bonos o todo tipo de campañas que tengan como fin darle un reconocimiento por su tiempo a tu lado. Todos estos mecanismos son exageradamente sencillos de llevar a cabo usando esta tecnología.

Por todo esto, y por mucho más, debes dejar de plantearte si vale la pena o no abrir un portal web para tu negocio.