(dpa) – Los conservadores de la canciller Angela Merkel y el Partido Socialdemócrata (SPD) no quieren perder tiempo en sus primeros contactos para formar un futuro Gobierno de coalición en Alemania, según declaraciones publicadas hoy en la prensa alemana.

“Ahora lo haremos de manera estable y rápida”, afirmó el presidente del SPD, Martin Schulz, al diario “Aachener Nachrichten” de cara a la primera ronda de contactos que comienza este domingo. El SPD está preparado “para llegar a una conclusión en los próximos cinco días”.

Del mismo parecer se mostraron los conservadores. El videpresidente de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Thomas Strobl, declaró a dpa: “Ahora debemos darnos prisa. Debemos producir resultados rápido”. Como tarde, la primera ronda de contactos se cerrará el próximo viernes. “Si es antes, pues mucho mejor”, agregó.

La presión sobre los partidos políticos para formar un Gobierno alemán y acabar con la incertidumbre tras las elecciones del pasado 24 de septiembre llega incluso desde el Tribunal Constitucional alemán. Su presidente, Andreas Vosskuhle, ve ya una pérdida de confianza a nivel internacional ante las dificultades para formar Gobierno.

“Con toda seguridad está en línea de la Constitución el hecho de que los parlamentarios formen un Gobierno lo más rápido posible en el que poder trabajar de manera efectiva”, declaró Vosskuhle al rotativo “Rheinische Post”.

La gran confianza que tenían los socios internacionales hasta ahora en la capacidad de negociación política alemana se ha visto sacudida desde las elecciones generales, advirtió Vosskuhle y recordó que Alemania no está acostumbrada a tener dificultades para formar Gobierno. “Sin embargo, no se puede hablar de una crisis estatal”.

Este domingo comienzan en Berlín las primeras conversaciones entre la CDU de Merkel, su partido hermanado, la Unión Cristianosocial (CSU), y el SPD. Hasta el viernes como tarde deberá quedar claro si los líderes de los partidos recomendarán o no a sus cúpulas entablar negociaciones formales. Además, el SPD necesitará para ello la aprobación en el congreso federal del partido el 21 de enero en Bonn. Si dan luz verde, entonces las negociaciones podrían empezar el 22 de enero.

Schulz cree que las posibilidades de lograrlo son buenas. “Mi optimismo es que podemos alcanzar buenos resultados. Naturalmente dependerá también de la buena voluntad de los otros socios”, declaró en la entrevista con el rotativo “Aachener Nachrichten”. Menos optimista se mostró la vicepresidenta del SPD, Natascha Kohnen. “Todavía no tengo suficiente confianza en la Unión (CDU/CSU)”, comentó al grupo mediático alemán Funke. “Soy muy escéptica”, agregó.

A pesar de todo, acuden con buenas intenciones. “No veo líneas rojas”, declaró la vicepresidenta de la fracción parlamentaria del SPD, Andrea Nahles, al dominical alemán “Bild am Sonntag”.

“Negociar significa que no se puede intentar hacer cumplir el 100 por cien de todas las exigencias de cada uno”. Sin embargo, en determinados puntos el partido “negociará duro”, afirmó con la vista en puntos como la educación, inversiones en viviendas sociales, endurecimiento de la ley para limitar la subida de los alquileres o las jubilaciones.

Las negociaciones serán duras, pero los políticos alemanes son conscientes de lo que se juegan. Schulz mostró su preocupación por su futuro político durante una conversación con la canciller Angela Merkel y el líder de la Unión Cristianosocial (CSU), Horst Seehofer, según publicó hoy el diario germano “Bild”.

“Si esto se tuerce, mi carrera política habrá llegado a su fin”, declaró el líder del SPD durante el encuentro del pasado miércoles de cara a la primera toma de contacto entre los líderes. A lo que Seehofer habría contestado: “No sólo la tuya”. Un portavoz del SPD no quiso hacer hoy declaración alguna al respecto al ser preguntado sobre la cuestión.

Después del fracaso en noviembre de las negociaciones de Merkel con Los Verdes y liberales para sellar una alianza de Gobierno, los socialdemócratas se han convertido en el partido llamado a integrar una gran coalición con los conservadores, como ya hicieran en la pasada legislatura, en un intento por evitar la convocatoria de nuevas elecciones en la mayor economía de Europa.