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    Cómo gestionar el talento en una empresa en crecimiento

    NBAsturiasBy NBAsturias4 Mins Read

    Crecer trae problemas buenos, pero problemas al fin y al cabo. Uno de los más delicados es cómo gestionar a las personas cuando la estructura que funcionaba con diez empleados empieza a quedarse pequeña con treinta o cincuenta. La gestión del talento deja de ser algo intuitivo y pasa a necesitar criterio, procesos y, sobre todo, mucha más atención de la que muchas empresas están preparadas para dar.

    Cómo gestionar el talento en una empresa en crecimiento
    Foto 123rfcom

    El error de seguir haciendo lo mismo a mayor escala

    Cuando una empresa era pequeña, probablemente cada persona se conocía, las decisiones se tomaban en un pasillo y el ambiente se cuidaba casi sin proponérselo. Ese modelo funciona bien hasta cierto tamaño, pero cuando el equipo crece, seguir gestionando igual empieza a generar grietas: gente que se siente perdida, decisiones que no llegan a todos por igual, o talento que se va porque nadie le prestó la atención que tenía cuando la empresa era más pequeña.

    Crecer exige aceptar que lo que funcionó ayer no necesariamente sirve hoy. No se trata de perder la cercanía que caracterizaba a la empresa, sino de encontrar la forma de mantenerla mientras el equipo se hace más grande, algo que no ocurre de forma automática.

    Contratar bien pesa más que contratar rápido

    En fases de crecimiento, la tentación de cubrir puestos deprisa es enorme: hay trabajo, hay presión, y cada vacante sin cubrir parece un freno. Pero contratar con prisa suele salir caro a medio plazo, porque una persona que no encaja con el equipo o con el momento de la empresa termina generando más problemas de los que resuelve.

    Tomarse el tiempo necesario para encontrar a la persona adecuada, aunque suponga esperar unas semanas más, casi siempre compensa frente a la alternativa de contratar deprisa y tener que revertir esa decisión meses después, con el desgaste que eso supone tanto para la empresa como para el resto del equipo.

    Retener talento no es solo cuestión de salario

    Muchas empresas piensan que retener talento se resuelve subiendo sueldos, y aunque el salario importa, no es el único factor que hace que alguien se quede o se vaya. Las oportunidades de crecer dentro de la empresa, sentir que el trabajo tiene sentido, o simplemente tener un buen ambiente diario pesan tanto o más que la cifra que aparece en la nómina.

    Las personas con más talento suelen tener más opciones fuera, así que si una empresa no les da motivos reales para quedarse, más allá del dinero, termina perdiéndolas frente a otra que sí ha sabido ofrecer ese algo más.

    Formar en lugar de solo exigir

    En una empresa que crece rápido, es fácil caer en la trampa de exigir resultados sin invertir en formar a quien debe darlos. Un equipo que crece en número necesita también crecer en capacidades, y eso no ocurre solo, requiere tiempo, recursos y una apuesta real por el desarrollo de cada persona.

    Las empresas que dedican tiempo a formar a su gente, en lugar de limitarse a exigir, suelen construir equipos más sólidos y comprometidos, capaces de asumir responsabilidades mayores sin que eso suponga siempre tener que salir a buscar fuera lo que ya se podía haber desarrollado dentro.

    Delegar sin soltar el control por completo

    Otro reto habitual en el talento en crecimiento de una empresa es aprender a delegar. Quien fundó o dirige el negocio suele tener dificultad para soltar tareas que antes hacía él mismo, y ese freno termina limitando el crecimiento de las personas que podrían asumir esas responsabilidades si se les diera la oportunidad.

    Delegar no significa desentenderse, significa confiar lo suficiente como para dejar que otros tomen decisiones, acompañando el proceso sin controlar cada paso. Cuando eso ocurre, el equipo crece en autonomía y la empresa gana en capacidad real, no solo en número de personas contratadas.

    Un equilibrio que se cuida con el tiempo

    Gestionar bien el talento en una empresa en crecimiento no tiene una fórmula única ni definitiva. Es un equilibrio que se revisa constantemente, entre estructura y cercanía, entre exigencia y apoyo, entre crecer rápido y crecer bien. Las empresas que consiguen sostener ese equilibrio son las que, con el tiempo, logran que su gente quiera quedarse, no solo que tenga que hacerlo.

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