Miami/Austin, 20 mar (dpa) – «Esto viene de personas enfermas y llegaremos al fondo del asunto», dijo hoy el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en referencia a un paquete bomba que explotó en las últimas horas en el estado de Texas, donde otros cuatro artefactos estallaron previamente, dejando dos muertos y cuatro heridos.

«Las explosiones en Austin son terribles. Todas las fuerzas locales, estatales y federales están trabajando mano a mano para llegar al fondo del asunto», indicó el mandatario norteamericano, quien intuyó que el autor «es una persona enferma».

El hecho más reciente ocurrió en la madrugada de este martes, cuando estalló una bomba en un centro de distribución de correo de la empresa FedEx en la pequeña ciudad de Schertz, ubicada a unos 25 kilómetros al norte de San Antonio.

Presuntamente el paquete fue entregado en Austin, capital de Texas que ha sido objeto de las demás explosiones, e iba de camino a otra dirección en Schertz. El estallido dejó un empleado con lesiones leves, según confirmaron las autoridades.

Asimismo el Departamento de Policía de Austin indicó en un comunicado que está «trabajando conjuntamente con los agentes de Schertz, del FBI y del Buró de Alcohol, Tabaco, Armas de fuego y Explosivos (ATF) para avanzar en la investigación».

La portavoz del FBI, Michelle Lee, no descartó que las cinco explosiones estén conectadas. «Investigamos el incidente en conexión con nuestra investigación en curso», dijo Lee en declaraciones que cita el periódico «Austin American-Statesman».

Aunque no se han revelado detalles de lo ocurrido, el Departamento de Bomberos de Austin indicó en Twitter que el paquete «contenía clavos y metralla». Las autoridades reiteraron a la comunidad la necesidad de estar alerta ante cualquier movimiento sospechoso.

Al menos tres paquetes sospechosos han sido detectados hoy por las autoridades en la capital texana, que tiene unos 800.000 habitantes, sin que ninguno haya dejado víctimas.

El 2 de marzo murió un hombre de 39 años tras levantar un paquete que había sido dejado en su porche y el 12 de marzo falleció un adolescente y su madre resultó gravemente herida en un incidente similar. Una mujer de 75 años resultó herida en otra explosión ese mismo día.

Una cuarta bomba estalló el pasado domingo. El artefacto fue colocado a un costado de la calle y activado por dos hombres que empujaban sus bicicletas por allí. Los dos resultaron heridos.

En este último caso la Policía habló de un aumento del nivel de amenaza, porque los explosivos se activaban al pisar un alambre-trampa.

Los investigadores creen que hay relación entre los ataques y que se trata de crímenes en serie. Por eso ofrecieron una recompensa de 115.000 dólares para quien dé indicios sobre el responsable.

La Policía afirma no contar con pistas sobre los motivos de los ataques y en una reacción muy poco habitual instó a el o los responsables públicamente a ponerse en contacto.

En las primeras tres bombas las autoridades creían que había un móvil racista porque todas las víctimas eran negras y una mujer hispana, pero la cuarta y quinta bomba no encajan en el perfil porque a diferencia de las otras no iban dirigidas a nadie en particular y podrían haber afectado a cualquiera.