Seis mujeres que han roto el techo de cristal en ciencia

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Madrid, 11 feb (dpa) – El porcentaje de mujeres investigadoras no llega al 30 por ciento en todo el mundo, según cifras de la ONU, y muchas de ellas tienen problemas para acceder a puestos de responsabilidad. Con motivo del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, que se celebra este 11 de febrero, dpa destaca a seis científicas que han conseguido romper ese techo de cristal.

FABIOLA GIANOTTI, PRIMERA DIRECTORA GENERAL DEL CERN

Trabajar en el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN) de Ginebra es un sueño para muchos físicos. La italiana Fabiola Gianotti, especializada en física experimental de partículas, alcanzó esa meta en 1994. A partir de 2009 fue portavoz del experimento que confirmó la existencia del bosón de Higgs, la última partícula elemental por constatar. En 2011, el diario británico “The Guardian” la incluyó entre las “100 mujeres más inspiradoras” y en 2013 la revista “Forbes” puso su nombre en su lista de mujeres más influyentes del mundo. Tres años después fue nombrada directora general del CERN, un puesto que nunca antes había ocupado una mujer.

Gianotti, nacida en 1960, leyó a los 17 años la biografía de la científica más conocida del mundo, Marie Curie, que la inspiró para estudiar física. Defiende una tolerancia cero frente al sexismo o cualquier otro tipo de discriminación en la institución que dirige, una de las más prestiosas del mundo.

EMMANUELLE CHARPENTIER Y JENNNIFER DOUDNA, PIONERAS EN TÉCNICA CRISPR

Las francesa Emmanuelle Charpentier y la estadounidense Jennnifer Doudna figuran desde hace años en las apuestas a recibir el Nobel de Química por sus contribuciones a la técnica de edición genética CRISPR-Cas9. En 2012 estas bioquímicas hicieron un descubrimiento que simplificó y abarató el corta-pega del ADN. Doudna y Charpentier partieron de un mecanismo encontrado en bacterias por el español Francisco Mojica y descubrieron cómo usarlo para modificar el genoma. Ambas confían en que la técnica pueda utilizarse para combatir enferemedades genéticas.

Doudna (Washington, 1964) se doctoró en Química Biológica y Farmacología Molecular, es catedrática en la Universidad de California y cofundadora de la empresa Caribou Biosciences, especializada en la técnica CRIPSPR-Cas9. Charpentier, nacida en 1968, es doctora en Microbiología y desde 2015 dirige el nuevo Instituto Max Planck de Biología de la Infección en Berlín. Ambas recibieron el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica, pero tendrán que seguir esperando para engrosar la escasa nómina de mujeres galardonadas con el Nobel.

GABRIELA GONZÁLEZ Y LAS ONDAS GRAVITACIONALES

El 11 de febrero de 2016 no sólo se conmemoró el Día de la Mujer en la Ciencia. Una noticia científica encabezó ese día los noticieros de todo el mundo. Se confirmaba la existencia de las ondas gravitacionales, que ya predijo Albert Einstein y que abrieron un nuevo capítulo en la investigación espacial. La física argentina Gabriela González tuvo un papel clave en ese hallazgo. Como portavoz del Observatorio LIGO en Estados Unidos, González coordinó a más de 1.000 investigadores de todo el mundo para lograr ratificar las primeras señales del crucial descubrimiento. En 2017, el hallazgo fue premiado con el Nobel de Física a Reiner Weiss, Barry C. Barish y Kip S. Thorne, miembros de LIGO.

González (Córdoba, 1965) trabaja en la Universidad Estatal de Louisiana y en 2008 se convirtió en la primera mujer en lograr una cátedra completa en su departamento. En 2016, la revsita “Nature” la incluyó en la lista de los diez investigadores más influyentes del año. “Las mujeres tenemos el mismo potencial para hacer ciencia. No se les da las mismas oportunidades ni se las entusiasma tanto como a los hombres”, dijo recientemente al diario argentino “Clarín”. Personalmente asegura que nunca sufrió acoso o discriminación sexual durante su carrera. “Pero tal vez tuve que demostrar más que otras personas”, reconoció, citada por “Nature”.

ROSA MENÉNDEZ, LA PRIMERA MUJER QUE PRESIDE EL CSIC ESPAÑOL

Esta doctora en Química rompió sin duda un techo de cristal en España. En 2017 se convirtió en la primera mujer al frente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), uno de los puestos más importantes en las instituciones científicas españolas. Tiene una amplia experiencia como gestora, pues desde 1979 está vinculada al CSIC. En estos casi 30 años fue vicepresidenta del organismo, directora de uno de sus institutos y coordinadora de programas de innovación de la Unión Europea (UE).

Nacida en Cudillero -en el norte de España- en 1956, está especializada en materiales de carbono. En los últimos años abrió una línea de investigación sobre el grafeno, un material muy prometedor, para aplicaciones en biomedicina y almacenamiento de energía. Es autora de 10 patentes, fue responsable de 30 proyectos de investigación y publicó más de 200 artículos en importantes revistas.

SABRINA GONZÁLEZ PASTERSKI, ¿UNA NUEVA EINSTEIN DE RAÍCES CUBANAS?

Con cinco años supo que quería fabricar una nave espacial y con 14 construyó su propio avión y recibió una oferta de trabajo del fundador de Amazon, Jeff Bezos. Puede parecer el currículum del Sheldon Cooper de “Big Bang Theory”, pero se trata de Sabrina González Pasterski. Esta joven estadounidense de madre cubana, nacida en Chicago, tiene ahora 24 años y está considerada “la nueva Einstein”. Se graduó en Física en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) con la máxima nota, está haciendo un doctorado en Harvard y el mismísimo Stephen Hawking ha citado uno de sus trabajos.

Ha investigado en el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN), la NASA y Blue Origin, la empresa aeroespacial de Bezos. Con 14 años aseguraba que su objetivo era “diseñar una nave espacial que pueda llevar a alguien a Marte”, aunque ahora está centrada en la física teórica. Nunca a tenido Facebook, Twitter o LinkedIn, aunque no le hacen falta redes sociales para encontrar trabajo. Prestigiosos medios la han incluido en las listas de prodigios menores de 30 años, pero ella asegura: “Tengo mucho que aprender. No merezco atención”.

Por Laura del Río (dpa)