Reanudación del diálogo con el ELN, ¿un asunto del próximo Gobierno?

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Bogotá, 13 feb (dpa) – Después de un año de negociaciones en Ecuador entre el Gobierno de Colombia y el ELN no sería extraño que la decisión de reanudar o romper el proceso de paz esté en manos del presidente que tome las riendas del país en agosto si la actual crisis se prolonga.

El presidente Juan Manuel Santos ordenó la suspensión de las negociaciones por la ofensiva lanzada por el grupo guerrillero ni bien terminó una tregua que se mantuvo entre el 1 de octubre de 2017 y el pasado 9 de enero.

La espiral de violencia aumentó cuando el ELN (Ejército de Liberación Nacional) anunció la semana pasada que aumentaría sus ataques para rechazar la suspensión del diálogo.

La amenaza se convirtió en realidad desde el sábado anterior, pues el grupo armado ha cometido varios ataques con explosivos contra puentes, instalaciones de peajes, autobuses y tractocamiones en carreteras del norte del país.

Al complejo panorama se sumó este lunes la expedición de nuevas órdenes de captura contra una veintena de miembros del ELN, entre ellos cinco de su cúpula central de mando.

Según analistas, Santos tiene poco margen de maniobra para levantar la suspensión del diálogo en medio de la ofensiva del ELN. Además, la coyuntura política es especial, pues le queda medio año de Gobierno y el país ya está inmerso en las campañas para las elecciones legislativas de marzo y las presidenciales de mayo.

Las campañas parecen divididas entre unos candidatos que apoyan el cumplimiento del acuerdo de paz con la ex guerrilla de las FARC y piden al ELN cesar los ataques para que el diálogo se reanude y otros que dicen que el pacto con el primer grupo debe ser modificado unilateralmente y que en el caso del segundo es mejor cambiar la negociación por la opción militar.

“Yo creo que este proceso de paz está totalmente sepultado y que aquí no hay nada que hacer”, dice el analista político Ariel Ávila, subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación, que se dedica a estudiar el conflicto armado que empezó en Colombia en los años 60.

Según Ávila, uno de los obstáculos es el poco tiempo que le queda a Santos en el poder. El presidente, que fue elegido en 2010 y reelegido en 2014, logró firmar la paz con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) en un proceso que se extendió de 2012 a 2016.

Sin embargo, la negociación con el ELN apenas cumplió un año y difícilmente se llegará a un acuerdo con este Gobierno. El grupo guerrillero ya había manifestado hace varios meses que no se lograría firmar la paz con Santos.

En opinión de Ávila, en este momento la negociación con el ELN no tiene oxígeno político, a lo que suman las percepciones de los protagonistas: por un lado, el Gobierno cree que ese grupo no tiene unidad de mando, mientras que la guerrilla piensa que un presidente al que le queda poco tiempo ya no puede hacer concesiones.

El Gobierno y las FARC declararon el alto el fuego solamente al final del proceso, por lo que la tregua bilateral que se acordó con el ELN en los primeros meses de diálogo había generado optimismo en los sectores políticos y sociales que respaldan la negociación.

Pero el escepticismo resurgió cuando la tregua se acabó y el ELN reanudó sus ataques con una inusitada fuerza.

“Las cosas ocurridas en estos días son de tanto dolor, tan contrarias a un grupo que dice querer la paz”, dijo hoy a la cadena de radio Caracol el sacerdote jesuita Francisco de Roux, quien en el marco del acuerdo de paz con las FARC presidirá una Comisión de la Verdad.

Según De Roux, Colombia vive una situación inexplicable porque aunque se logró firmar un acuerdo con las FARC, sigue la polarización entre quienes apoyaron o rechazaron ese proceso de paz, a lo que se suman ahora las voces de quienes piden reanudar o romper el diálogo con el ELN.

“La explicación es que no hay explicación: el Gobierno y las FARC se reconciliaron en La Habana (sede de ese proceso de paz) y la sociedad colombiana sigue llena de odio”, concluye De Roux.

Santos dijo el fin de semana que va a ser “muy difícil” reanudar el diálogo con el ELN. Ávila sostiene que en la práctica eso es una ruptura por lo que queda de Gobierno, pero que ninguno de los bandos lo hará oficial.

Por Rodrigo Ruiz Tovar (dpa)