Kempten, 19 mar (dpa) – Los sistemas de ayuda a la conducción de los vehículos nuevos ayudan menos de lo que se creía y pueden incluso a generar más estrés, según un estudio de la Escuela Superior de la ciudad alemana de Kempten.

Los investigadores sentaron a diversas personas en un simulador en el que tenían un asistente de mantenimiento de carril que se activaba en condiciones idénticas a las reales. Este sistema interviene y puede corregir levemente la dirección si el conductor no está concentrado y pisa las líneas de la carretera.

Según el resultado del estudio, el nivel de estrés aumentó en todos los 50 participantes cuando tenían que confiar en el asistente de conducción.

Según señaló la psicóloga Corinna Seidler, esa alteración se podía ver en la sudoración en las manos, el incremento de la frecuencia cardiaca, así como en el pulso. En parte, esa situación se debe a que a los conductores les resulta difícil ceder el control. Por otro lado, la tecnología no está lo suficientemente avanzada y los asistentes pueden dejar de funcionar, lo que pone nerviosos a los conductores, explicó Seidler.