Londres, 20 mar (dpa) – Tan solo el año pasado volvió a batir un récord cuando cuatro de sus obras coincidieron a la vez en cartelera de ese olimpo de los musicales que es Broadway: «El fantasma de la ópera», «School of Rock», «Cats» y «Sunset Boulevard» con la estrella del cine Glenn Close. El famoso compositor británico Andrew Lloyd Webber celebra el jueves su 70 cumpleaños con su familia, amigos, dos ex mujeres, miembros del mundo del teatro y compositores.

Lloyd Webber nació en 1948 en una familia de músicos: su padre era compositor, su madre daba clases de piano y animó a sus hijos a tocar. El joven Andrew compuso ya con nueve años sus primeras piezas, que después interpretaba en el salón. Con becas consiguió entrar en una escuela privada y después ir a la Universidad de Oxford.

Sin embargo, pronto abandonó la universidad de élite para estudiar música en Londres. Un estudiante de Derecho y copositor llamado Tim Rice le escribió en 1965 para pedirle una reunión. Así comenzó una fructífera colaboración que duró diez años: primero crearon «Joseph and the Amazing Technicolor Dreamcoat» (1968), una historia bíblica sobre José, el hijo de Jacob, en Egipto que en realidad estaba pensada para ser representada en escuelas.

En 1971 dieron el salto a la fama con «Jesucristo Superstar», pero tras «Evita» (1978), sobre la mujer del presidente argentino Juan Perón, sus caminos se separaron. «Tim estaba harto de mis ataques de ira. En mi defensa diré que para mí es muy importante conseguir el sonido correcto», explica Lloyd Webber en sus memorias, «Unmasked», que salieron a la venta hace dos semanas. «Cuarenta años después no he cambiado. Debido al sonido en el teatro me he comportado de forma detestable más veces de las que me gustaría admitir».

La mayoría de sus musicales sufrieron varias metamorfosis hasta que se convirtieron en un éxito en Broadway (Nueva York) o en el West End de Londres. Las primeras funciones de prueba tuvieron lugar en 1975 en su ciudad, Sydmonton, al suroeste de Londres -entre ellas el primer éxito global británico en el mundo de los musicales, «Cats» (1981), y su mayor éxito personal: «El fantasma de la ópera» (1986).

El compositor ganó un Oscar y fue reconocido con todos los premios británicos y estadounidenses de teatro. «Starlight Express» -un éxito comercial, pero criticado por los expertos- incluso consiguió su propio teatro en la ciudad alemana de Bochum, donde se representa desde hace 30 años sin interrupción.

Sin embargo, los últimos 20 años han sido más tranquilos para él y sus musicales no obtuvieron tan buenos resultados. El compositor se sometió con éxito en 2009 a una operación para luchar contra un cáncer de próstata, pero otra intervención rutinaria en la espalda salió mal y provocó que tuviera que pasar más veces por quirófano.

«Tomaba tanta morfina y analgésicos -y a menudo dicen que bebía demasiado- que realmente pensaba que todo había acabado», contó al periódico «The Stage». Pero finalmente un quiropráctico lo ayudó. «En cuanto me recuperé pensé: ‘Ok, de vuelta al trabajo'».

Recientemente compuso «School of Rock», el musical sobre la película homónima, y con su fundación trabaja por proporcionar educación musical en escuelas desfavorecidas. «La música capacita y libera a estos niños», dijo en una ocasión.

Ya tiene varios nietos y, según la lista «Sunday Times Rich List», su fortuna ronda los 805 millones de euros (unos 988 millones de dólares).

Durante 20 años formó parte de la Cámara de los Lores en el grupo de los conservadores, pero en octubre renunció a su puesto. «Soy compositor porque me divierte», declaró el barón Lloyd Webber a la revista musical «Rolling Stone». «Es lo que hago y lo que me mueve. Siempre tengo una melodía en la cabeza».

El 1 de abril la cadena estadounidense NBC emitirá en directo una función única de «Jesucristo Superstar» con el cantante de R&B John Legend como Jesús y el rockero Alice Cooper como rey Herodes.

Por Uli Hesse (dpa)