Bogotá, 8 mar (dpa) – Las elecciones parlamentarias del domingo en Colombia pasarán a la historia porque representarán el debut en las urnas de candidatos de la ex guerrilla de las FARC, que tras 52 años de alzamiento armado decidieron en 2016 silenciar los fusiles para actuar en la vida política legal.

El tránsito del uniforme camuflado a la plaza pública no ha sido fácil para el otrora grupo guerrillero, cuya campaña para las elecciones presidenciales de mayo tuvo que ser suspendida el 9 de febrero por ataques e insultos contra su candidato y máximo líder, Rodrigo Londoño.

Debido a problemas de salud, derivados de un infarto cardiaco que lo sorprendió hace una semana, Londoño se retiró hoy definitivamente de la contienda electoral por una larga convalecencia que debe cumplir tras ser sometido a una cirugía de corazón abierto.

El acuerdo de paz suscrito en noviembre de 2016 por Londoño y el presidente Juan Manuel Santos tras un conflicto que en 52 años dejó al menos 230.000 muertos en Colombia le garantiza a la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), el nombre del partido político creado hace medio año, cinco escaños en el Senado y cinco en la Cámara de Representantes para los periodos legislativos 2018-2022 y 2022-2026. De ahí en adelante dependerán de sus propios votos.

Si la FARC logra una votación que le permita obtener otras curules más allá de la cantidad mínima que le garantiza el acuerdo de paz, esa representación adicional en el Congreso se le respetará.

Una comparación que resulta muy ambiciosa para las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia data de 1991, cuando el entonces recién desarmado Movimiento 19 de Abril (M-19), un grupo guerrillero de corte nacionalista que surgió en 1970, se presentó por primera vez a unas elecciones.

El M-19, que adoptó el nombre de Alianza Democrática, obtuvo una histórica votación que le permitió ocupar 19 de los 70 escaños de una Asamblea Nacional Constituyente que ese año promulgó una Carta Magna en reemplazo de la de 1886.

Pero la actual realidad política es muy distinta y las encuestas pronostican que la votación de la FARC no será de ningún modo similar.

“No podrían ser comparables, los momentos son tan diferentes”, dijo a dpa el director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac), Jorge Restrepo.

A pesar de cometer uno de los ataques más repudiados en la historia del conflicto armado en Colombia, el asalto con toma de rehenes al Palacio de Justicia en Bogotá (1985), el M-19 se incorporó a la vida legal con cierto nivel de popularidad que le dejaron acciones como los robos a vehículos que transportaban leche para regalar el producto en barrios pobres.

Para Juan Fernando Londoño, director del Centro de Análisis y Asuntos Públicos (CAAP), gran parte de la animadversión de los colombianos por la actividad política de la FARC radica en que sus miembros aún no han sido procesados por el sistema de Justicia creado en el marco del acuerdo de paz.

“Es lamentable que actos de intolerancia se presenten en medio de la campaña, que un sector de los colombianos no haya sido capaz de entender que quienes se alzaron en armas contra el Estado hoy puedan hacer política sin necesidad de las armas”, dijo a dpa el experto.

Para el director del CAAP, lo ideal hubiese sido que los candidatos de la FARC participaran en las actividades políticas después de arreglar sus líos judiciales, pero la derecha radical que no respalda el proceso de paz es la responsable de la demora en la puesta en funcionamiento de la Justicia Especial para la Paz (JEP) por su oposición en el Congreso.

“La oposición saboteó y retrasó la implementación de la JEP. Por lo tanto, vamos a ver personas haciendo política en el Congreso sin haber pasado por la Justicia. Ellos (los ex guerrilleros) tienen que demostrar con actos de perdón y arrepentimiento que van a cortar los lazos en el pasado”, agregó.

Si la FARC solamente obtiene por asignación las cinco curules que la garantiza el acuerdo de paz en el Senado sus representantes en esa corporación serán Iván Márquez, Pablo Catatumbo Torres, Victoria Sandino Simanca, Julián Gallo y Criselda Lobo, que ocupan los primeros lugares en la lista de circunscripción nacional.

Por Rodrigo Ruiz Tovar (dpa)