Buenos Aires, 18 mar (dpa) – El riesgo de una guerra comercial que afecte el crecimiento global concentrará la atención de los jefes de Finanzas del G20 que se reunirán mañana en Buenos Aires, preocupados también por China, una regulación de las criptomonedas y la demanda europea de gravar a las grandes compañías digitales.

La decisión del presidente Donald Trump de fijar aranceles adicionales del 25 por ciento a las importaciones de acero y del 10 por ciento a las de aluminio generó protestas y represalias en el resto del mundo, bajo la amenaza de desatar una guerra comercial que podría afectar el crecimiento de la economía global, previsto en un 3,9 por ciento para este año.

«Las guerras comerciales no dejan vencedores», alertó en Buenos Aires la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde. «Tratar de reducir el comercio o colocar barreras adicionales no generará ningún ganador», advirtió Lagarde, que participará en el primer encuentro de alto nivel bajo la presidencia de Argentina.

Argentina y Alemania hicieron hoy una férrea defensa del sistema de libre comercio. «Existe un consenso absoluto sobre el libre comercio», coincidieron los ministros de Hacienda de Argentina, Nicolás Dujovne, y Finanzas de Alemania, Olaf Scholz, tras una reunión bilateral en Buenos Aires.

Alemania entregó en diciembre la presidencia del G20 a la Argentina y ambos países integran con Japón -que asumirá la presidencia en 2019- la troika del foro de gobernanza más influyente del planeta.

El G20 es integrado por 19 países industrializados y emergentes y la Unión Europea.

En la reunión que se celebrará el lunes y el martes en el Centro de Exposiciones y Convenciones de Buenos Aires participarán 22 ministros de Finanzas, 17 presidentes de Bancos Centrales y 10 titulares de organizaciones internacionales.

Debatirán temas fundamentales para la economía global, entre ellos la arquitectura financiera internacional, el sistema impositivo global y regulaciones financieras, todos temas que forman parte de las discusiones del G20 desde hace años. Otros temas, como el futuro del trabajo e infraestructura para el desarrollo, surgen de las prioridades que planteó la Argentina para este año.

El subsecretario para Asuntos Internacionales del Tesoro estadounidense, David Malpass, expresó hoy en tanto su preocupación porque China se aparta de la liberalización de mercados. «Tener una economía tan grande en el mundo alejándose de los mercados no es bueno para nosotros ni para el planeta y continuará causando dificultades», declaró Malpass durante una conferencia del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés) en Buenos Aires, antes del encuentro del G20.

El alto funcionario estadounidense destacó en cambio la sincronización del crecimiento global y la relativa estabilidad de las monedas. «Tenemos un contexto donde hay menos crítica a la discusión sobre los tipos de cambio», lo que impulsa la inversión y el crecimiento, sostuvo Malpass.

Los ministros de Finanzas del G20 también analizarán una regulación de las criptomonedas, ante la posibilidad de que este medio de pago digital se convierta en un «nuevo vehículo importante para el lavado de dinero y la financiación del terrorismo», tal como alertó el FMI.

La Unión Europea (UE) reclama por su parte que se apliquen impuestos a las grandes compañías digitales, en medio de acusaciones de que firmas como Apple, Facebook, Amazon y Google desviarían sus ganancias en Europa a países de bajos impuestos.

La Comisión Europea propone un impuesto del 3 por ciento para grandes compañías que operen en sus países, allí donde tengan usuarios de sus servicios. Pero el secretario del Tesoro estadounidense, Steven Mnuchin, ya anticipó el rechazo de plano. «Estados Unidos se opone firmemente a la propuesta de cualquier país que apunte a las empresas digitales», aseguró Mnuchin.

Varios temas cruzarán el encuentro en Buenos Aires, en particular la tensión política entre las potencias por la cada vez más grave crisis diplomática con Rusia por el envenenamiento de un ex espía en el Reino Unido.

También preocupa la crítica situación financiera de Venezuela, bajo la amenaza de una gigantesca cesación de pagos -pese a contar con las mayores reservas mundiales de petróleo- que podría tener fuerte impacto en la región.

Por Cecilia Caminos (dpa)