Bogotá, 9 mar (dpa) – Las elecciones parlamentarias del domingo en Colombia serán trascendentales para medir el apoyo u oposición que tendrá en el Congreso bicameral quien sea elegido presidente en los comicios de mayo o en la segunda vuelta prevista para junio.

¿Cómo funcionan las elecciones parlamentarias en Colombia ?

Los colombianos decidirán quiénes ocuparán en los próximos cuatro años las sillas del Senado y la Cámara de Representantes, las dos instituciones encargadas de formular las leyes y enmiendas constitucionales del país.

El Senado es elegido por medio de una circunscripción nacional, mientras que la Cámara se rige por circunscripciones regionales, es decir que cada departamento tendrá la opción de elegir a sus representantes.

En el caso del Senado se elegirán 102 parlamentarios y para la Cámara serán 166 los escogidos. La Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, el partido político creado por la ex guerrilla de las FARC, tendrá cinco sillas en cada una de las dos corporaciones en el marco del acuerdo de paz que firmó con el Gobierno en 2016.

¿Cuál es el panorama para los candidatos de la FARC?

Si bien la FARC tiene asegurados esos escaños en Senado y Cámara, sus candidatos se someterán a votación, lo que medirá el grado de su aceptación entre la comunidad. No es un secreto que el otrora grupo alzado en armas tiene una baja popularidad por los ataques en cinco décadas de conflicto armado interno.

Además, la intención de voto medida por varias encuestas se ubica por debajo del umbral mínimo de votación. Sin embargo, analistas consultados por dpa aseguran que este no será un problema para la FARC, pues el acuerdo de paz les garantiza una representación parlamentaria para superar estos primeros años de elecciones.

¿Las elecciones parlamentarias influyen en la próxima contienda por la presidencia?

De acuerdo con Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos, las elecciones de Senado y Cámara tienen una influencia enorme sobre la decisión que se tome a la hora de elegir al próximo presidente colombiano. “Estas elecciones parlamentarias van a unificar la fortaleza de la potencial coalición de Gobierno, van a brindar información vital para decidir si votar por un candidato que no tenga capacidad de tramitar reformas legislativas, lo que sería un Gobierno de administración”, dice el experto.

¿Qué tan preparada está Colombia para aceptar ex guerrilleros sentados en el parlamento?

El ex viceministro del Interior y actual director del Centro de Análisis y Asuntos Públicos, Juan Fernando Londoño, señaló a dpa que el gran descontento de la sociedad radica en que los ex combatientes llegarán al parlamento sin haber saldado sus cuentas con la Justicia. “Pasar primero por la Jurisdicción Especial de Paz ayudaría a que el país aceptara más fácil la participación política de las FARC, pero eso no se va a dar porque la oposición saboteó la implementación del acuerdo y eso retrasó la puesta en marcha de esta justicia”, explicó Londoño. “Que no hayan pasado por la justicia genera una dificultad a la hora de ejercer una vocería en el Congreso”, resaltó el analista.

¿Otra vez las noticias falsas y el temor al “castro-chavismo”?

En la época de las noticias falsas, Colombia no ha sido la excepción. Durante el plebiscito para refrendar los acuerdos de paz, que se celebró en 2016, hubo un sinnúmero de campañas que buscaban desinformar a los votantes e incluso atemorizarlos. En la actual contienda electoral, tanto parlamentaria como presidencial, se escucha hablar del “castro-chavismo”, un estado socialista similar a Cuba y Venezuela si el país vota por la izquierda.

Los expertos Londoño y Restrepo indicaron que esta es “una estrategia de propaganda para que un Gobierno de izquierda no pueda llegar a la presidencia” y resaltaron que ese sería un escenario muy lejano. Pensar que se llegará a un “castro-chavismo” y el país caerá en una crisis como la de Venezuela es “desconocer realidades de Colombia como la diversidad regional e industrial, y la fortaleza de las instituciones”, dijeron.

Por Giuseppe Palacino (dpa)