Pyeongchang (Corea del Sur), 21 feb – Si se inspira en Sergio Ramos, su futbolista favorito, el neozelandés de padre español Carlos García Knight tiene el escenario ideal para lograr el oro en el big air de snowboard: gracias al mejor registro que consiguió hoy en la clasificación, tendrá hasta el último suspiro de la final del sábado para obtener el título olímpico en los Juegos de Pyeongchang.

«De muy pequeño me llevaron al Bernabéu y me hice fanático del Real Madrid», cuenta García Knight tras su sorprendente clasificación como líder en el big air, donde dejó atrás a favoritos como los canadienses Max Parrot y Mark McMorris y el estadounidense Redmond Gerard, ganador del oro olímpico en slopestyle.

«Prefiero Cristiano Ronaldo a Messi, pero mi jugador favorito es Sergio Ramos, es un campeón», dice el snowboarder de 20 años, que a pesar de haber nacido en Christchurch, la ciudad de su madre, parece que la sangre española de su padre Javier tira más a la hora de elegir un deporte. «Prefiero el fútbol al rugby», asegura en un español más que aceptable.

Motivos para hablarlo tan bien no le faltan, ya que que su familia paterna vive en Madrid y la visita a menudo. «Tengo un montón de familiares, ya que mi padre es uno de cinco hermanos. Tenemos una familia gigante allí», cuenta García Knight, que ya vivió en carne propia el aliento de sus tíos y sus primos cuando compitió el año pasado en el Mundial de snowboard de Sierra Nevada. Una bandera con la leyenda «Vamos Carlos, Nueva Zelanda/España» acompañó su participación.

«Soy medio español, medio neozalandés, por lo que si ganara una medalla sería para los dos», remarcó el atleta, que tiene más que presente la patria de su padre.

Nacido en Cádiz pero de muy pequeño instalado en Madrid, Javier García es un abogado que hace 26 años llegó casi de casualidad para aprender inglés a Nueva Zelanda, donde luego conoció a la que sería su mujer y la madre de Carlos.

«Primero fue a la embajada de Estados Unidos, pero estaba cerrada. Al lado estaba la de Nueva Zelanda, así que preguntó allí. La chica de la embajada era muy maja (simpática) y diez días después se fue a Nueva Zelanda. Allí conoció a mi madre, que era su profesora de inglés en la universidad. Es el destino», recordó el atleta, que finalizó quinto en su debut olímpico en el slopestyle.

Por otra casualidad del destino, Javier García se reencontraría tiempo después con su primer amigo en Nueva Zelanda gracias a los buenos resultados deportivos de su hijo.

«La primera persona que mi padre conoció en Christchurch era el dueño de una marca que años después me iba a patrocinar. Es un poco gracioso que Guy fuese la primera persona con la que hizo amistad mi papá», señala el deportista.

Lejos de la abogacía, pese a que uno de sus hermanos sigue teniendo un despacho en Madrid, Javier García ahora se dedica a la gastronomía, con dos casas de comida con acento español.

«Cuando se quedó en Nueva Zelanda empezó como profesor de español por un tiempo», cuenta García Knight. «Ahora con mi madre tienen un restaurante español en una casa muy antigua en el Jardín Botánico en Christchurch. También tienen una tienda de delicatessen en el Arts Center, muy cerca del restaurante y van muy bien las dos cosas», explica.

Con su marca de 97,50 puntos, García Knight se colgó el rótulo de candidato, en una prueba que promete muchísima emoción para la final del sábado en el Alpensia Center. «Es como irreal. El nivel está subiendo en todo momento. Todo el mundo anda tan bien y con tan buen estilo, creo que es increíble», explicó el neozelandés, sin creer aún que tuvo la mejor marca de la clasificación.

«Eso es una locura, significa que largaré en último lugar, será una locura. No he tenido demasiado tiempo para procesarlo», destacó García Knight, que podrá encontrar inspiración en los goles agónicos de su ídolo Sergio Ramos para llevarse su primera medalla olímpica.

Por Ariel Greco (dpa)