En la actualidad, existen diversas formas de apoyo domiciliario (supported housing) para las personas con enfermedad mental, que proporcionan un ambiente seguro y estable para los pacientes y les ayuda a reintegrarse en la comunidad. Sin embargo, estas iniciativas se basan en la convivencia entre pacientes de manera colectiva o grupal en entornos supervisados.

Un estudio, liderado por la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) y publicado en la revista científica PLoS ONE, ha descubierto un programa de convivencia llevado a cabo entre estudiantes de un instituto, pacientes con esquizofrenia y personas de su contexto social, es decir, sus padres, profesores y profesionales sanitarios.

“Nuestros resultados muestran otra forma alternativa de recuperación, a través del desarrollo de iniciativas de convivencia entre personas con enfermedad mental y personas sin enfermedad mental durante tiempos cortos y fuera del hospital”, explica Domingo Palacios, investigador del área de Fisioterapia de la URJC.

El trabajo puede ayudar a comprender mejor las relaciones y percepciones sociales entre pacientes y adolescentes

El trabajo puede ayudar a comprender mejor las relaciones y percepciones sociales entre pacientes y adolescentes. También está enfocado a la prevención en el consumo de sustancias tóxicas en los jóvenes.

Experiencia de tres días

El programa de convivencia experimental ha tenido una duración de tres días y ha estado financiado por la Fundación San Juan de Dios. La iniciativa, denominada Respaldiza, ha reunido a pacientes diagnosticados de esquizofrenia y estudiantes del centro educativo Ikastola Almen en una casa rural en la localidad de Respaldiza, en El País Vasco.

“Hemos realizado un estudio cualitativo de casos, a través de la observación no participante, con entrevistas informales, un diario reflexivo de los participantes, cartas personales y notas de campo del investigador”, señala Domingo Palacios.

En la experiencia han participado 15 pacientes con esquizofrenia y trastorno mental grave del Hospital Psiquiátrico de San Juan de Dios, 9 estudiantes de la Ikastola Almen, 11 profesionales del hospital, 6 profesoras y 10 progenitores. Durante la convivencia, los investigadores han observado que los participantes han aprendido a resolver retos juntos y que los estudiantes han experimentado un cambio en la percepción de la enfermedad mental gracias a la experiencia real vivida.

“Para los pacientes ha sido una prueba para testar y probar su capacidad para convivir con personas ‘sanas’ en el momento que estén de alta. Para ellos el reingreso es vivido como un momento de estrés, ya que deben enfrentarse solos a las dificultades de la vida diaria fuera del hospital”, recalca el experto.

La iniciativa ha formado parte dentro del programa “Conoce el Hospital”, realizado en colaboración entre el Hospital Psiquiátrico de San Juan de Dios y diversos centros educativos (como las Ikastolas). Este proyecto pretende dar información y favorecer el contacto entre adolescentes, padres y profesores, y las personas que están ingresadas en el hospital por problemas de salud mental.

SINC